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Preguntas de por medio

10 de febrero de 2011 - 10:00 p. m.

TAL VEZ NINGÚN FORO DEL PERIOdista el 9 de febrero se libró de discutir la amenazada supervivencia de los medios de comunicación en los próximos 20 años.

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La desaparición de medios impresos, la fusión en conglomerados, la compra por parte de empresas (Prisa por una aseguradora), cadenas de televisión reencauchadas en entretenimiento o radiodifusoras tomadas por credos religiosos, hablan del resquebrajamiento del periodismo como servicio público indispensable (hasta ahora) en países democráticos.


Podría un foro de Casandras plantearse qué distancia va de Watergate a la convocatoria en Egipto para derrocar el régimen de Mubarak a través de Facebook. O cuál transformación han tenido los periodistas en sus recursos ante el poder arrasador de twitter, flickr, myspace, wikis o blogs.


Formas éstas eficaces de compartir información y de crear colaborativamente medios útiles: wikipedia o wikileaks, por ejemplo, y twitter, que recogió lo que se decía: la gente sólo lee titulares y creó un canal para tituladores de lo que les pasa. Demolieron la frontera de lo privado y lo público a favor de circular información personal.


Ya en 1996 en las elecciones en España, los mensajes de SMS por celular derrocaron al Partido Popular. Y hechos posteriores como la manifestación contra el secuestro en Colombia, nacida en una cuenta de Facebook, muestran su poder de convocatoria. Sin embargo, ¿reemplazan deleznables soportes tecnológicos con toneladas de información indiscriminada, el papel de la prensa responsable, independiente económica e informativamente?


El Día del Periodista, Germán Castro, un cronista curtido, aseguró a El Espectador que internet nada podía hacer al periodismo porque se trataba de una fuente no fiable. Y dos periodistas independientes, Juan José Hoyos y Alberto Donadío, dijeron en Eafit que el periodismo debe ser memoria, porque de ésta no se ocupa el mundo digital pasajero, y que con un criterio perdurable debe hacerse la prensa.


Hubo un momento en el que los periódicos se conectaron con la historia. España se redescubría tras la dictadura acompañada por Diario 16, El País y El Mundo. En Francia, Libération contrapunteaba con Le Monde: su periodismo surgía del 68 y sintonizaba las nuevas generaciones.


En América Latina, en El Diario de Caracas, Terragno y Martínez hacían nuevo periodismo, y también Página 12 en Argentina. Y La Jornada en México. Una oleada de autoestima tuvo en la penetración el soporte económico y afectivo para los medios. Pero pasa la cosecha de renovación.


Llega internet para quedarse. Adam Gopnik en el New Yorker (febrero 14 de 2011) dice sobre cómo ella nos influye que si la era Gutenberg produjo la Reforma, y ésta la revolución científica, llega la Ilustración y se produce internet, cada movimiento libera a la sociedad más que su antecesor; con proyección de que la tecnología que produce tal conectividad reúne cada vez más comunidades distintas, esto es, más libertad. Aunque no es tanto así.

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¿El avance digital y de redes sociales va en detrimento de la opinión pública a través de los medios? ¿Ha faltado una reconversión que aplique las lecciones de estas invenciones y un Steve Jobs periodista que se pregunte sobre las necesidades de un consumidor transformado en su percepción de la realidad? Tal vez.


 

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