Una buena noticia: un plan de 100.000 becas para la formación tecnológica, que amplía la oferta educativa, lanzó el Gobierno a través del Sena.
Si bien no estoy totalmente de acuerdo con los subsidios en un 100% o con las becas gratuitas, pues creo que es necesario que la gente haga un esfuerzo económico y valore las oportunidades que recibe, hay que destacar la orientación del Sena para el trabajo, al hacer una gran apuesta por la tecnología y ofrecer cursos donde existe una demanda, con lo que aspiran a reducir en 1,25% la tasa de desempleo juvenil, hoy oficialmente en 16,5%.
Esta orientación no sólo debería ser tomada por la educación tecnológica, como el Sena, sino por las universidades, que no necesariamente miran la demanda laboral, aumentando o reduciendo cupos en distintas carreras, sino que, como lo he expuesto en otras columnas anteriores, podrían educar haciendo un énfasis en el emprendimiento y en la creación de empresa más que en el buscar empleo.
Ahora, si bien hay un tema que es el empleo, igualmente hay que mirar el tema de la educación intermedia o tecnológica y cómo es necesario ampliar la oferta pública y privada. Es así que cuando el presidente anunció el programa, manifestó que el Sena sólo atiende el 25% de la demanda de los jóvenes que quieren estudiar en esa institución, y que en la última convocatoria 172.000 jóvenes no pudieron ingresar. Si bien este programa es importante, es necesario que crezca el presupuesto oficial e, igualmente, que se den incentivos a otras instituciones privadas dentro de una gran estrategia de educación para el trabajo.
Una política así tendría varios objetivos, políticos y económicos. Políticos, con la paz y el proceso de desmovilización, al buscar alternativas económicas para la reinserción, y económico, por otro lado, para darles respuesta a los tratados de libre comercio, capacitando a la gente en áreas de educación intermedia.
Por supuesto que son necesarios mayores recursos. Pero tanto dentro de los recursos para la paz como de los de promoción de la inversión y el comercio podrían surgir nuevos rubros. Además de establecer incentivos en la educación privada.
Van por buen camino, pero falta una política educativa más agresiva y que llegue a más colombianos.