Me hubiera gustado asistir al Hay Festival de este año. No sólo para oír y conocer a algunos escritores, sino especialmente para oír a Carlos Fuentes, que, de lejos, más que un escritor es un pensador y un humanista.
Él trasciende la literatura y está vigente en sus opiniones sobre los grandes problemas que abaten tanto a su país como al mundo entero. Y fue así como los periódicos recogieron sus palabras: “Son más de 50 años opinando de política. Es que letras y política han ido siempre de la mano”.
Y en este contexto, en el diálogo que sostuvo con el presidente Juan Manuel Santos y el escritor y exvicepresidente de Nicaragua, Sergio Ramírez, en un conversatorio titulado “Ideas para un mundo en transición”, el tema fue el narcotráfico y las secuelas que ha dejado éste en nuestros países. México es ahora un aliado para Colombia, cuando ha tenido que afrontar la misma lucha contra el narcotráfico que nuestro país ha vivido en solitario, en algunos momentos, desde hace más de 20 años.
Como pensador y político hace parte de un grupo, junto con los expresidentes César Gaviria, Ernesto Zedillo y Fernando Henrique Cardoso, manifestando que se busca una gradual despenalización o descriminalización de la droga. Se quiere tener un nuevo horizonte en el que la droga pueda consumirse, pero que no sea un crimen. Y que los traficantes se acaben, que ya no tengan más negocio y, a su vez, los consumidores sean un problema de los países en donde están. Pero el asunto de la droga es de rango mundial, por eso es muy complejo llevarlo a una escala internacional. Igual, hay que hacerlo.
Lo más interesante dentro del diálogo en el Hay Festival, que no tuvo poca repercusión por su importancia y trascendencia , fueron las palabras del presidente Santos, representante del país que más ha luchado contra el flagelo del narcotráfico, cuando dijo “que despenalizaría las drogas en Colombia, el mayor productor de cocaína, si esa decisión la acepta y asume el resto del mundo”. Y dijo: “este tema no puede seguir siendo tabú, hay que buscar alternativas. El narcotráfico financia a todos los grupos violentos”.
La importancia de estas palabras es que son un mensaje a la comunidad internacional, que generalmente asume que el problema de la droga es la oferta en aquellos países que la producen, y no de la demanda. Y ha sido Colombia a quien le ha tocado vivir la violencia generada del narcotráfico. Por eso es importante este llamado a la comunidad internacional. Este debe ser un esfuerzo de todo el mundo y, como bien dijo Santos, combatido en la cadena. Para Colombia podría significar resolver parte de los problemas de la violencia, algo de paz y mayor desarrollo.