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La paz en la bruma

17 de junio de 2015 - 09:50 p. m.

El acuerdo de paz sigue en entredicho y no pareciera que la Farc tenga un interés claro en llegar a un punto final.

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Y es que los últimos eventos de la guerrilla, los ataques a la infraestructura, el derrame de petróleo, un atentado contra el medio ambiente y las agresiones a poblaciones y  muertes de policías y militares, llevan a pensar, o que no quieren, o que  hay un problema de autoridad y una cosa son las cabezas y otra son las filas guerrilleras.   La pregunta entonces es  si hay mando o no hay mando o si definitivamente no quieren la paz. Nunca han estado tan cerca y no es claro si la población civil —y por ende un próximo gobernante— estaría dispuesta a seguir por ese mismo camino. Para muchos, este gobierno está entregando mucho y la paciencia se acaba y la indignación de la población crece. La opinión pública está cada vez más dividida entre quienes creen en el diálogo y los que van por la estrategia militar  que es la que hemos tenido por más de 30 años. Y efectivamente este sería el ultimo chance que se le da a la paz pero se necesitan dos para llegar a un acuerdo. El costo político para el presidente y el Gobierno es alto  y eso se ve reflejado en las encuestas de opinión, en las que se ve el pesimismo de un 69% de la población sobre la posibilidad que un acuerdo de paz ponga fin a la guerra,  y en las que la gestión del presidente es aprobada solo por un 29%. Este pesimismo sobre el acuerdo  muestra también la poca credibilidad sobre el plan de paz; muchos se preguntan si esta sería una paz real y estable.  Insisto, como he dicho antes, que no han sabido vendernos la paz y hacernos parte integral del proceso, ni tampoco de mostrarnos cuáles serían los beneficios para Colombia de una paz, e igualmente cuáles serían sus riesgos. El Gobierno se ha equivocado en no poner la paz de moda e implementar programas y acciones sin tener que esperar la negociación y los acuerdos de La Habana. La ambientación internacional ha sido excelente, la gira del presidente en Europa ha sido muy buena, la reunión y la posibilidad de que el papa ayude en la mediación es fundamental, pero en la casa es otro  el ambiente. Se avanza, se crea la Comisión de la Verdad, se crea un trabajo conjunto para el desminado, pero los ataques dejan mucho que desear y todavía queda un tema álgido por resolver: el de la justicia. Nuevamente se reanudan las conversaciones pero la paz está en la bruma y no se ve la claridad al final del túnel. Ojalá podamos salir de  él, pues no habrá muchas más oportunidades de estar tan cerca a la paz.

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