EL DESCONTENTO POR EL DESArrollo del proceso de paz es creciente; las protestas y las críticas son cada vez mayores.
No obstante el pesimismo, la gente quiere la paz y quizás el problema está en que el Gobierno ha puesto todo los esfuerzos y la construcción de la paz en el proceso mismo y de alguna manera no se ha involucrado a la gente suficientemente en esa construcción de paz.
Una cosa será el marco legal y la firma de un acuerdo, pero eso no implica que el país vaya a cambiar de la noche a la mañana. La paz la tenemos que construir cada día, cada uno de nosotros. Y lo que hay que preguntarnos es qué podemos hacer como personas, como colectividad para construir la paz.
Como personas, como seres individuales, podemos empezar por ser más tolerantes y más pacíficos. Somos un país violento, reaccionamos con agresividad, la tolerancia es poca y parte de la transformación que debemos hacer como sociedad es un cambio de actitud. De ahí la importancia de la educación ciudadana y en eso con pequeñas cosas se pueden generar cambios: una sonrisa, un saludo, una ayuda a un mayor, son ejemplos importantes que fueron efectivos en la Alcaldía de Mockus, por ejemplo. En eso el papel de los medios y de la publicidad es muy importante. Se podría empezar desde ya. Hay una publicidad de Banesco que muestra valores, solidaridad que ilustra este tema.
La educación formal a los niños, en los colegios, en los valores y en la tolerancia y en el respeto, es fundamental. Una cátedra para la paz es esencial. Por otra parte, hay que trabajar en la prevención de la violencia sicológica con el bullying, que cada vez es peor, y en eso debemos empeñarnos.
Como grupos, cada profesión puede aportar. Por ejemplo, los notarios deberían estar dispuestos a desarrollar centros de paz. Los urbanistas podríamos desarrollar en la ciudad puntos de encuentro y paz, en los parques o en los terrenos sobrantes de la ampliación de avenidas, con juegos de ajedrez o bancas o juegos para niños.
Es importante que las universidades involucren más a sus estudiantes y plantear ideas que se podrían llevar a cabo. La paz la construimos con cosas objetivas y subjetivas.
La paz es un proceso complejo. No es tan sencillo, requiere un cambio de mentalidad, probablemente se necesita una actitud de paz para llegar al perdón aunque no al olvido.
No nos podemos sentar a esperar solo a que el Gobierno firme la paz. El acuerdo de paz permitirá traer a muchas personas por fuera de la ley a la sociedad, llevará a que la violencia política se reduzca, pero lo que está adentro de cada uno de nosotros y de ellos lo tiene que cambiar cada uno. Finalmente la paz es mucho más y la podemos empezar a construir desde hoy.