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No avanza la movilidad

04 de marzo de 2009 - 09:28 p. m.

LA MOVILIDAD DE BOGOTÁ ES UN TEma que merece constante revisión y, aunque la Alcaldía debe ejercer un liderazgo, es éste un asunto que nos atañe a todos los que vivimos en esta ciudad, pues cada ciudadano lo percibe de manera diferente.

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En general, la movilidad se concibe como la suficiencia de medios de transporte públicos o privados y las vías necesarias para contenerlos. No obstante, en un sentido más amplio y contemporáneo, para muchos se trata de contar con suficientes medios de transporte público —como Transmilenio, buses, busetas y taxis— que por supuesto no estén congestionados, que estén en buen estado físico y técnico para no poner en peligro la vida y la integridad de los pasajeros y que tengan rutas cercanas a los hogares y lugares de trabajo con horarios preestablecidos. Claro está que también supone para otros el derecho a tener y usar sus carros y a contar con las vías necesarias para circular. Pocos dirán que ello incluye más ciclo vías para transportarse en bicicletas y otros muy pocos dirán que se necesitan vías más seguras para caminar, en una ciudad caracterizada por el desorden y la  inseguridad que se presenta. Todos tienen razón pues todos estos aspectos supone la movilidad.

Medidas se toman constantemente entonces para cubrir los diferentes retos que ofrece el tema. Una de ellas consiste en sacar de las vías un porcentaje alto de carros; un ejemplo es el Día sin Carro que por la necesidad de transporte termina siendo el día del taxi. Si bien esta medida tiene un doble propósito pues pretende  descongestionar y descontaminar la ciudad, por la cantidad de taxis que circulan no es claro si se logra el objetivo propuesto. Los que tienen que salir a toman taxis, los otros simplemente se quedan en sus casas.

Otras medidas como el Pico y Placa han sido relativamente buenas, como su nombre lo indica, para reducir el número de carros durante las horas pico. Pero la tomada recientemente que considera hora pico todo el día no es necesariamente ni la más práctica ni la mejor, pues los carros no son necesariamente la principal causa de los problemas de movilidad. Por otra parte, esta medida ha tenido consecuencias económicas en el comercio y algunos servicios que dependen del transporte y perjudica a personas con incapacidades que necesitan de su carro diariamente para movilizarse. Adicionalmente, el Transmilenio, que es el medio masivo más efectivo hoy, se ha congestionado de tal manera que los tiempos para movilizarse se han incrementado y la inseguridad ha crecido. La necesidad de revisar la medida, como lo ha manifestado el Secretario de Movilidad, es importante y a su vez se debe analizar los efectos de las políticas en las personas de la tercera edad.

La movilidad no se debe mirar en forma tan simple y unidimensional. Es necesario enfrentar otros aspectos como el de la chatarrización de los buses, que además contaminan con sus gases, y que a pesar de decisiones ya tomadas al respecto no han salido de circulación. La urgencia del sistema integrado de transporte es evidente y, sin que pesen los favores políticos, hay que proceder a tomar decisiones.

Sin duda que el equipo de gobierno de la ciudad debe estar pensando en algo, pues el tema parece estarle costando al Alcalde varios puntos de popularidad. Pero es necesario hacerlo pronto y de manera integral antes de que el tema y la ciudadanía, que ya no aguanta más, se le rebelen a Samuel.

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