Los cambios, especialmente en un país como el nuestro, son necesarios, son un aire de aliento y esperanza. Y el gran reto que tiene el presidente es hacer de su segundo gobierno uno realmente nuevo y que para la gente sea un símbolo de cambio.
Por supuesto que los cambios conllevan también continuar con lo bueno: entre ello está la negociación de paz que no solo fue la bandera de la reelección, sino que es el gran cambio a que aspira el país.
Generar cambios deberá ser de forma, con nuevos ministros y nuevas caras, y por supuesto de fondo, con nuevas ideas y políticas más claras que definan el modelo de desarrollo y adecuar el país al posconflicto.
El camino hacia la paz implica mayor desarrollo económico, pero igualmente inversión social y esta es una tarea de toda la sociedad. La paz la tenemos que construir todos. La paz no es solo una negociación: hacerla es lo más complejo. Definir el modelo de país es fundamental para generar empleo, riqueza y desarrollo y así luchar contra la pobreza.
Definir el modelo implica preguntarnos si queremos ser un país importador o si es mejor una economía balanceada que proteja algunos sectores de la industria, especialmente aquellos intensivos en mano de obra, y hacerlos más competitivos con estímulos.
Igualmente la inversión social en salud, educación e infraestructura de servicios es fundamental en la lucha contra la pobreza. La pobreza origina violencia y en este sentido no solo hay que trabajar con los desmovilizados, sino con aquellos que se encuentran en pobreza en nuestras ciudades y en el campo.
La política agraria necesita cambios. Son necesarios programas para el pequeño campesino con proyectos de infraestructura física y social que promuevan su permanencia en el campo.
El mercadeo, por ejemplo, es uno de los principales cuellos de botella para el campesino, y es necesario que el Estado asuma el rol de compra.
Si bien el Gobierno tiene una tarea, el sector privado deberá aportar y desarrollar programas para poder reintegrar numerosas familias con una vida digna a la sociedad. Pero el Gobierno debe liderar y mostrar los programas que son necesarios para complementar su tarea.
Hay confianza, pero es necesario hacer cambios y mostrar que todo puede ser mejor.