Causan preocupación hechos violentos recientes con jóvenes universitarios y es que se ha creído que la violencia era un problema de educación, pero estas agresiones y muertes de universitarios nos llevan a pensar que actualmente la violencia de los jóvenes está por encima de los niveles de educación y de los estratos sociales.
Los asesinatos de jóvenes universitarios por sus compañeros son un reflejo de una situación que está latente y que cada vez crece más en nuestra sociedad.
El caso de Luis Andrés Colmenares, encontrado en un caño del parque El Virrey, aparentemente asesinado por sus compañeros de universidad, es una muestra clara de esta violencia. Otro caso fue el de un joven estudiante de diseño industrial de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, Jeison Fonseca, de 19 años, que apuñaló a Miguel Ángel Guerrero, por la intolerancia de un cigarrillo en el conjunto residencial donde habitaban. Hoy nuevamente leemos sobre un hecho: un joven universitario, Christian David Jiménez, que se encuentra en coma al ser lanzado desde un quinto piso por el ducto del ascensor. Éste fue agredido en su propia residencia cuando un compañero con el que había discutido en una fiesta universitaria entró forzosamente con cuatro de sus amigos, que éste había llamado desde otro lugar de la ciudad, y fue golpeado y empujado causándole serias lesiones cerebrales.
Estos son los casos más recientes, conocidos y difundidos, pero agresiones, intolerancia y violencia están presentes en la vida diaria de los jóvenes de nuestro país. Es aquí cuando la educación debe jugar un papel mayor, y no sólo hablo de la educación formal sino de la educación de los padres, pero es necesario un trabajo conjunto en la enseñanza y práctica de valores, como el respeto y la tolerancia, no sólo en las ideas sino en las decisiones de vida que toman algunos jóvenes.
Al problema de educación en valores se deben sumar campañas que busquen una actitud más responsable frente a la ingesta de alcohol, pues estas agresiones y muertes están todas relacionadas con la presencia de bebidas alcohólicas. Efectivamente, la justicia hace su parte como instrumenttto ejemplarizante, pero es necesario trabajar más en la prevención de estos sucesos. Las causas de la presencia de la violencia son múltiples, pues puede originarse en diversos factores socioculturales, familiares, afectivos, económicos, pero es necesaria una política de Estado que permita, a través de la educación, prácticas y comportamientos que hagan de nuestro país uno menos violento frente al respeto y la diferencia. Y en eso, el ejemplo de nuestros líderes es fundamental.