Colombia efectivamente es un país complejo y difícil de gobernar, por los numerosos frentes que se deben atender.
En este sentido hay que reconocer los intentos del gobierno del presidente Santos por buscar la paz y jugársela en un nuevo proceso.
Las noticias son alentadoras y pareciera que se va por buen camino con el acuerdo para una política agraria integral. No todos están contentos y para muchos es absurdo que se concierten los cambios que debería haber hecho el Estado colombiano en busca de una mejor distribución de la tierra, del acceso a créditos, asistencia técnica e infraestructura para los campesinos más pobres, con un acuerdo con la guerrilla. Pero cualquiera que sea la discusión el avance es histórico y ponernos de acuerdo en las palabras es importante, ya lo más complejo vendrá más tarde con la instrumentación de los acuerdos y la ejecución de las acciones que se deben tomar y que se debe empezar a planear o continuar y corregir si ya se están desarrollando.
Y estos se deben hacer con acuerdo y sin acuerdo. Ha habido experiencias positivas en el pasado, programas como el DRI, programa de Desarrollo Rural Integrado, y aun el mismo PNR, el Idema en la comercialización, y que poco a poco fueron transformando y desapareciendo, pero que fueron importantes en el desarrollo del campo y muy especialmente de la agricultura minifundista, pequeña.
Los enemigos del Gobierno cuestionan y está bien que se discuta, pero esto debe ser de manera constructiva, pues no se trata de oponerse por temas políticos, sino de buscar alternativas y hacer propuestas. En días pasados tuve oportunidad de participar en el programa radial Voces RCN y le preguntaba a un precandidato del uribismo si estaban de acuerdo con que se hiciera la paz y si había alguna resistencia cuál sería la propuesta.
Es que es necesario buscar la paz y ya se dio un primer paso en un tema muy complejo como el agrario, que en su momento fue uno de los que dieron origen a la guerrilla
El proceso continuará con temas como la participación política, que busca dar derechos y garantías para que los nuevos movimientos que surjan del acuerdo final y sus miembros puedan aspirar a cargos públicos. Luego se discutirá el fin del conflicto y analizar el tema de la dejación de armas y reincorporación a la vida civil, y en este sentido el Marco Legal para la Paz aprobado al año pasado es un paso, aunque quedan interrogantes sobre los temas de justicia, respeto, amnistías e indultos.
En cuanto al punto de la solución al problema de las drogas ilícitas, hay una grata coincidencia, pues ambas partes acuerdan con la legalización. Por último, está el complejo tema de las víctimas y la verdad, en el que se contempla la creación de una Comisión de la Verdad, fundamental para la reconciliación. Y en este sentido, la Ley de Víctimas y de Restitución de Tierras es un avance.
No es tarea fácil, pero se avanza y hay que intentarlo.