El reclutamiento ilícito de niños, niñas y adolescentes es una práctica aberrante que ha sido empleada en muchos conflictos armados y, casi siempre, ha quedado en la impunidad. Colombia no ha sido la excepción.
Sin embargo, el país está muy cerca de marcar un importante precedente que podría ser – como se diría en Colombia – un ejemplo para el mundo, en el caso del ex paramilitar desmovilizado Freddy Rendón, alias “el alemán”, que se encuentra en la fase de “incidente de reparación integral”, en el proceso de Justicia y Paz.
Rendón ha aceptado cargos por la comisión del delito de reclutamiento ilícito en más de trescientos casos, lo que da cuenta de la magnitud de la barbarie que se ha cometido en Colombia contra sus hijos.
El Tribunal de Bogotá, que preside la audiencia de incidente de reparación, ha dispuesto la transmisión satelital a Apartadó (en el Urabá antioqueño), contando con la participación de más de cien víctimas a través de ese medio, y con la presencia de un poco más de diez que viajaron a Bogotá.
Además, ha invitado en esta semana a diferentes instituciones con el fin que brinden sus opiniones y aportes concretos acerca de la forma idónea como podría repararse a los niños, niñas y adolescentes que han sido víctimas del reclutamiento ilícito.
Una de las instituciones invitadas fue el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), cuyos representantes hicieron una presentación (en power point, leyendo cada diapositiva palabra por palabra) de la normatividad que regula el tema, del programa de atención a la niñez que tiene el instituto o pretende tener, de los objetivos que persigue y los planes que están implementando, entre otros aspectos de igual relevancia, pero, que nunca superaron el escenario de infinitivos como garantizar, proteger, fortalecer… ¿Medidas concretas? Ninguna.
La presentación mostró que el ICBF sufre una incomunicación entre el nivel central y las regiones, en Bogotá no tienen certeza respecto de la labor que la institución realiza en otros lugares, lo cual reduce las posibilidades de actuar de manera articulada y así, elaborar síntesis que puedan convertirse en propuestas para escenarios tan importantes, como el proceso de paz.
De esta forma, el ICBF ha perdido una oportunidad histórica para mostrar su trabajo en un tema de gran sensibilidad, como el reclutamiento ilícito, y de brindar aportes reales y no retóricos, a un caso que puede ser hito en la investigación y sanción de un crimen de guerra.
El Tribunal de Bogotá, por su parte, irá en búsqueda de otras instituciones y organizaciones que le den las luces que el ICBF no pudo, y éste, entre tanto, deberá replantear su estilo de trabajo si es de su interés trascender a escenarios de impacto nacional, y no correr riesgos de sufrir la suerte de otros organismos que, guardadas las proporciones, han sido reestructurados como el tristemente célebre DAS.
En Twitter: @andreasforer