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La soledad de Noraldo

03 de noviembre de 2008 - 07:32 p. m.

La historia de Noraldo Palacio, el lanzador de jabalina que no pudo ir a los Olímpicos, hay que tomarla como el ejemplo que no se puede repetir. Si queremos salir de la mediocridad y empezar a ser verdaderas potencias regionales, al menos en el deporte, no puede seguir sucediendo lo que le pasó al noble Noraldo.

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Además de la humillación a la que fue sometido por ser separado de la delegación que estuvo en China, sin recibir una notificación oficial de parte del COC, Coldeportes o la Federación de Atletismo, por un absurdo punto en el reglamento del programa de deportistas de alto rendimiento, no recibe un peso de su sueldo por hacer parte del atletismo de élite, desde que se le acusó de dopaje por los organismos internacionales. Y como si fuera poco, lo dejaron sólo con el costo de los servicios del abogado que le ganó la demanda para limpiar su nombre. Lo dejaron solo con su inconveniente, apenas ayudándolo con aportes para que sobreviviera con su familia, en vez de respaldarlo como se merece posiblemente el mejor lanzador de jabalina del país.

Palacio tenía para llegar como mínimo a las finales en los Olímpicos, no era uno del montón, pero una vez más esos inexplicables movimientos de la dirigencia golpearon su dignidad. Cuándo nos vamos a organizar en torno a los verdaderos protagonistas, cuándo las leyes van a estar pensadas para arropar a nuestros gladiadores. Además de todas las limitaciones que tienen que superar y lo difícil que es destacarse en este tipo de disciplinas, tienen que lidiar con las grandes dificultades de la pobreza, en vez de concentrarse en romper sus marcas.

Confío en la retroactividad del sueldo del atleta ahora que demostró su inocencia y que así no esté permitido restituirle la plata de los honorarios del abogado Charria, se haga la gestión pertinente por parte de la Federación, Coldeportes o quien le corresponda, ante el Gobierno o la empresa privada para conseguirla, y que este caso sirva para corregir casos similares en lo sucesivo.

Noraldo no protesta, no pelea, no se queja, es un ser humano increíble, pero tuvo que poner en juego su escaso patrimonio para poder salvar su nombre y tener su sueño olímpico intacto para Londres. Aquí lamentablemente cuando ganan nuestros deportistas, ganamos todos, pero cuando pierden o sufren, solamente los que caen o se ven perjudicados son ellos los verdaderos héroes de este cuento.

Por Andrés Marocco

Periodista javeriano. Radioactiva, 88.9, 40 Principales, Caracol Radio. Dementes Deportivas, Telepolémica, Pelotas. Hoy en ESPN. Bumangués, del leopardo.
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