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S.O.S.

20 de octubre de 2008 - 09:11 p. m.

Ante las bajas asistencias a los estadios en el torneo, hay que detenerse a pensar las causas de un hecho que preocupa porque está afectando los ingresos de los dueños del espectáculo. Este ha sido un torneo irregular, con pocas emociones, sin estrellas rutilantes y sin favoritos al título cuando faltan cinco fechas para los cuadrangulares.

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En ediciones anteriores a estas alturas, por lo menos ya se presumía quiénes podían disputar la final, pero hoy no existe el equipo que encabece las apuestas. El Tolima es el líder pero no lo suficientemente sólido y salvo el Cúcuta que no quiere salir del sótano, los demás todavía tienen opción. “Cualquiera le gana a cualquiera”, es la frase de moda cuando se habla de la competencia actual. Parece a veces que el equipo que menos proponga y se dedique a esperar el error es el que se lleva los puntos. La gente no le quiere invertir a su divisa porque no le garantiza espectáculo y mientras esto pasa, la familia del fútbol sigue tan campante llenando de presión a los técnicos y jugadores para que cada vez sean más tácticos y menos técnicos, entrenen a doble jornada, no se diviertan en la cancha y saquen vallas menos vencidas y pocos goles a favor.

Es un círculo vicioso, los directivos sueñan con los estadios llenos pero no quieren arriesgar. La empresa privada no invierte igual que antes y el negocio se mantiene a duras penas gracias a los derechos de una televisión que no recibe el mismo rating con la pelotica que con las telenovelas y los hinchas ya casi no van. El fútbol no se está entendiendo en esta nación ni adentro ni fuera de la cancha, entre otras cosas, como siempre, porque no nos gusta unir esfuerzos. Las rivalidades, el negativismo, el hablar mal de todo como deporte y no aportar para construir se siguen imponiendo. Para acabar de completar las iniciativas para ayudar, la Copa Colombia pasa sin pena ni gloria por errores de simple organización. ¿Quién se acuerda cuáles son los semifinalistas? Ahora sólo queda lo de siempre, esperar que gracias al peso de las últimas fechas la cosa mejore en la Mustang y por ahí de carambola un equipo se inspire y emocione, para que en el apertura de 2009 se caiga como el Boyacá. Otra vez estoy pidiendo a gritos desde esta columna que nos sentemos todos los que estamos alrededor del fútbol a pensar cómo corregir a tiempo los errores que lo están haciendo tan difícil de digerir y aburrido, antes de que toque regalar las boletas.

Por Andrés Marocco

Periodista javeriano. Radioactiva, 88.9, 40 Principales, Caracol Radio. Dementes Deportivas, Telepolémica, Pelotas. Hoy en ESPN. Bumangués, del leopardo.
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