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Wiki-Colombia: el factor Chávez

21 de diciembre de 2010 - 11:09 p. m.

Puede que los cables de Wikileaks, publicados sobre Colombia, no tengan grandes secretos, pero sí revelan actitudes sorprendentes. Como la sumisión voluntaria y fogosa de distintos servidores del Estado, tanto civiles como militares, frente a Estados Unidos (que discutí la semana pasada).

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Otro asunto que llama la atención es la obsesión del gobierno Uribe con Hugo Chávez, cuyo nombre figura en casi todos los reportes de la Embajada en Bogotá. En éstos es interesante no sólo el cambio de postura que se observa entre los presidentes George W. Bush y Barack Obama en relación con el “factor Chávez”, sino más aún, las reiteradas solicitudes colombianas para que Estados Unidos se pronuncie, se involucre y hasta dé consejos frente a éste.

En el primer cable, del que se tiene conocimiento (4 de agosto de 2005), así como en algunos posteriores (6 de diciembre de 2007 y 5 de febrero de 2008), la sintonía entre los dos gobiernos en cuanto al tema venezolano es evidente. No sólo se le manifiesta a Uribe que Estados Unidos valora sus opiniones sobre Chávez, sino que se le insiste en la necesidad de coordinar las posiciones de ambos en todo lo concerniente al país vecino. Por su parte, el mandatario colombiano pide que Bush lidere con él una campaña en América Latina para contrarrestar la expansión de la Revolución Bolivariana.

Lo anterior comprueba la “triangulación” de las relaciones entre Bogotá, Caracas y Washington, la cual ha constituido una de las fuentes de tensión entre Colombia y Venezuela, dado que la interacción bilateral ha sido atravesada por las políticas de Estados Unidos en temas neurálgicos como la seguridad.

Sin embargo, cables emitidos durante el gobierno Obama (por ejemplo, 5 de febrero, 26 de agosto, 9 de noviembre, 20 de noviembre y 25 de noviembre de 2009) muestran que más que una imposición estadounidense, ello se ha dado por iniciativa colombiana. En éstos, funcionarios colombianos afirman que el acuerdo de las bases sirve para disuadir la agresión de Venezuela, manifiestan consternación con la “neutralidad” de Estados Unidos, insisten en que responda públicamente a las provocaciones verbales de Chávez y piden que realice una actividad militar simbólica, pero visible dada la posibilidad de un ataque. Frente a lo último, el Embajador aclara que ello no coincide con el pensar del gobierno estadounidense. Asimismo, en varias oportunidades pone en cuestión la representación de Chávez como una amenaza al insinuar que los colombianos pueden estar sobredimensionando la situación por su “paranoia” con él.

Los cables ponen al descubierto la obsesión inusitada que ha habido en Colombia con Chávez. Como un disco rayado, distintos funcionarios, y Uribe por igual, advierten que éste es deshonesto, impredecible, agresivo, peligroso y expansionista (como Hitler), aunque paradójicamente son escasas (por no decir inexistentes) las alusiones a los supuestos vínculos del mandatario venezolano con las Farc. Es tal la consternación con el tema, así como con lo que se percibe como una actitud demasiado pasiva por parte de Estados Unidos, que el ex presidente Uribe le consulta al Embajador (9 de noviembre de 2009) sobre qué hacer ante la “retórica guerrerista” de su homólogo. Como muestra del mayor pragmatismo de Washington que de Bogotá, éste sugiere que Uribe imagine lo que querría que hiciera Chávez y que después haga algo distinto.

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