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AMLO

30 de junio de 2018 - 09:00 p. m.

Hoy, seguramente, Andrés Manuel López Obrador, AMLO, respaldado por la gran mayoría de los votantes, será elegido como el nuevo presidente de México, un hecho que constituye una ruptura política significativa, semejante, tal vez, a la elección de Hugo Chávez en 1999. 

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Además de la persistencia de sus campañas políticas, AMLO llega al poder impulsado por tres fenómenos: la enorme corrupción del PRI y el PAN, partidos que han gobernado México en los últimos años; la enorme inseguridad, y el gobierno de Donald Trump, quien ha insultado repetidamente a los mexicanos desde que inició su campaña presidencial. Ante esto, la figura contestataria y relativamente limpia de AMLO promete un cambio en las costumbres políticas, la disminución de la violencia y el rechazo al vecino del norte.

A pesar de que aparentemente son como el agua y el aceite, existen varias semejanzas entre AMLO y Trump. Ambos son populistas, con proyectos personalistas, sin ideologías claras y desdeñosos de la ley y las instituciones (AMLO ha hecho campañas para que la gente no pague impuestos y servicios públicos). Los dos son conservadores en temas sociales: uno y otro se oponen al aborto y los derechos de los homosexuales. Ambos se impulsan sobre la rabia y el resentimiento de los pobres, golpeados por la apertura y el cambio tecnológico. Ambos desconfían del comercio internacional y prometen la protección del campo y la industria (“vamos a dejar de comprar en el exterior”, clama AMLO). Obviamente también exhiben grandes diferencias. El primero es un millonario, negociante inescrupuloso, con una vida privada plagada de amantes, modelos, lujos y ostentosos derroches característicos de los nuevos ricos. El segundo es de origen popular, austero, religioso, que hace gala de sus pulcras costumbres de clase media. Mientras que Trump parece gobernar para los ricos y poderosos, AMLO promete favorecer a los pobres.

Analistas liberales, como Enrique Krauze, piensan que AMLO le hará un gran daño a México. Advierte que AMLO se considera un “mesías tropical”, sobre quien ha recaído providencialmente el destino de redimir a México de todos sus males. Krauze teme que AMLO pueda imprimir a su gobierno un talante autoritario y, a la manera de Chávez y Fujimori, intente destruir la democracia desde adentro, ya que, apoyado en el control de las mayorías parlamentarias, puede someter a la justicia y los medios de comunicación y, más adelante, intentar la reelección, algo que AMLO, hasta ahora, ha negado.

No todos comparten estos puntos de vista. Algunos de sus seguidores sostienen que AMLO ha aprendido de sus derrotas y tiene ahora un discurso menos radical y que, una vez en el gobierno, será moderado. Su amiga Elena Poniatowska, por ejemplo, señala que “apenas esté en el poder va a contemporizar”. En apoyo a este punto de vista, otros piensan que los respetados intelectuales y tecnócratas que se han sumado a su campaña se constituirán en un freno que impedirá que AMLO ejerza un régimen caudillista.

En medio de los miedos de muchos y las esperanzas de millones, en diciembre comenzará el gobierno de AMLO. Ante la incertidumbre y los temores, en las próximas semanas, el presidente electo tendrá que comenzar a señalar el camino, decir para dónde va y despejar las incógnitas que, a raíz de sus propuestas, se han creado sobre el futuro de México.

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