El año 2013 terminó con cifras sobresalientes. El alza de precios y el desempleo tuvieron los mejores resultados en mucho tiempo y el crecimiento de la economía repuntó en medio de una complicada situación internacional.
Gobierno y analistas, confiados, proyectaron otro buen año. El consenso hoy es que la economía crecerá cerca de un 4,5%, la inflación seguirá controlada y el desempleo caerá aún más. Difícilmente se podía mejorar la plana en 2014.
Pero el colombiano propone y el mundo dispone. Desde los primeros días de enero comenzó la turbulencia: bajó el crecimiento de China, se agudizaron los problemas en Turquía y Brasil, Estados Unidos registró resultados mediocres y la Fed mantiene la política de retirar los estímulos monetarios creados en la recesión. Se desplomaron las bolsas, se produjeron devaluaciones en todo el mundo y se elevó la percepción de riesgo de los países emergentes. Y en el vecindario, las economías de Argentina y Venezuela están desbaratadas.
La Bolsa de Colombia ha caído cerca del 10% en lo que va corrido del año y el dólar superó los $2.050. Aunque las autoridades piden calma, insisten en las fortalezas de la economía y señalan que la devaluación es bienvenida, ya se puede prever que el resto de 2014 será bastante diferente a 2013. Algunos ejemplos de lo que seguramente va a suceder en los próximos meses son los siguientes:
1. Subirá la tasa de interés, posiblemente en cerca de 150 puntos en el segundo semestre. No sólo se elevará la tasa de interés de Estados Unidos, sino el mismo riesgo país de Colombia, una variable que incide en la tasa de los préstamos y las captaciones. El costo del crédito doméstico se encarecerá proporcionalmente y los portafolios centrados en renta fija, sin cobertura, se verán afectados. Como lo aconseja la cartilla, si la devaluación se acentúa y amenaza la estructura de precios, el propio Banco de la República utilizará sus instrumentos de restricción monetaria para estabilizar el precio de la divisa.
2. El precio de los combustibles debe incrementarse, de acuerdo con el impacto de la devaluación en la fórmula que fija el precio de la gasolina. Será interesante ver cómo el Gobierno, socio mayoritario de Ecopetrol, maniobra para defender los intereses de la empresa y del Tesoro y, al mismo tiempo, atiende las exigencias de algunos de sus aliados que reclaman la congelación de los precios en época electoral.
3. Habrá una reforma tributaria en el segundo semestre para equilibrar las finanzas en los próximos años. No sólo se termina la vigencia del impuesto al patrimonio, sino que se debe reemplazar la reducción del impuesto a las transacciones financieras (si es que se mantiene esta política) y, además, se requieren inversiones para financiar los compromisos que exigirá el proceso de paz. Como es usual cuando se ventila el tema tributario, habrá una discusión acalorada que, en alguna medida, afectará las expectativas de los inversionistas.
Todavía es temprano para saber si estos asuntos van a hacer que los especialistas alteren sus halagüeñas proyecciones. Lo único cierto es que, en lugar del año tranquilo, de confiada prosperidad, que se preveía hace sólo unas semanas, hemos pasado a uno agitado, en el que los tesoreros y otros funcionarios deben estar alerta pues de lo contrario corren el riesgo de perder sus puestos.