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Esperando al Niño

12 de abril de 2014 - 09:00 p. m.

Uno de los fenómenos meteorológicos más temidos en Colombia es El Niño, un evento que en nuestro medio se asocia con altas temperaturas, sequías, malas cosechas y, en ocasiones, racionamientos de luz y agua potable.

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El Niño ocurre irregularmente cada cinco o siete años. Su origen se halla en el cíclico calentamiento del océano Pacífico y sus consecuencias se sienten, de distinta forma, en todos los continentes. Los historiadores saben que, desde la época precolombina, este fenómeno ha ocasionado serias crisis sociales y económicas. Los analistas tienen razones para pensar que El Niño y malestar social son sinónimos.

Desde marzo pasado se han registrado indicios de que está en marcha un nuevo fenómeno del Niño. Las agencias de Estados Unidos emitieron una alerta (watch) sobre este hecho. Y ya ocurrió algo que usualmente antecede al Niño: se produjo el calentamiento de las aguas por debajo de la superficie del Pacífico. Si el fenómeno sigue su curso, cuando las mayores temperaturas alcancen la superficie del agua, comenzará su interacción con la atmósfera y se desencadenarán los típicos efectos del Niño.

Aunque por ahora sólo se trata de una alerta, la prensa internacional ha registrado opiniones de expertos meteorólogos que indican que los cambios de la temperatura del agua de este año son semejantes a los del período 1997-98, cuando se produjo uno de los fenómenos más grandes de los que se tenga memoria.

La probabilidad de que ocurra un Niño en el segundo semestre, según los expertos norteamericanos, ya es mayor al 60%, una cifra superior a la que se estimaba hace sólo 30 días.

El gobierno peruano anunció que estima que sí se producirá El Niño, pero manifestó que, de acuerdo con sus análisis, el fenómeno va a ser débil o de mediana intensidad. En consecuencia, sus autoridades tomaron algunas medidas preventivas para facilitar que su industria pesquera, vulnerable al impacto de este fenómeno, se adecúe a la posible ocurrencia del Niño (en años críticos, en Perú se han derivado pérdidas económicas superiores al 5% del PIB como consecuencia del Niño).

A diferencia de las autoridades peruanas y norteamericanas, el Ideam se muestra impasible. Ni siquiera la atención mediática en la sequía del Casanare, con miles de chigüiros muertos, alteró la imperturbable marcha del instituto. Aunque su mediocre página de internet exhibe una pestaña sobre El Niño, la última información que allí aparece es de septiembre de 2013. A pesar de que en otros países vulnerables se examinan diariamente las novedades de la temperatura del Pacífico, acá no se reporta nada. Y las escasas declaraciones a la prensa indican que las directivas de ese organismo no están preocupadas.

Aunque todavía no hay certeza de que ocurrirá El Niño en el segundo semestre, con la información disponible ya hay méritos suficientes para que las autoridades realicen, en forma permanente, un seguimiento del fenómeno, así como una revisión de los planes de contingencia en aspectos tan variados como la oferta agrícola y el abastecimiento de agua y de energía en las distintas zonas del país. Es mucho lo que está en juego.

Si desea enterarse de las mejores predicciones sobre El Niño, mientras el Ideam se pellizca, vea www.elnino.noaa.gov/forcast.html. Y si no quiere preocuparse, no mire nada y, por ahora, disfrute del buen clima en esta Semana Santa.

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