Muchos se confundieron. El precio del petróleo se acercó a los US$50 por barril, bastante por encima de los niveles que había tenido en los meses anteriores, y el precio del dólar, en lugar de bajar, como se hubiera podido esperar, se trepó por encima de los $3.000 (esto, incluso con la venta de reservas internacionales que hizo el Banco de la República). Hay varios hechos nuevos que están pesando y seguirán pesando sobre la trayectoria de la tasa de cambio y las bolsas de valores.
El mayor factor que se ha puesto en juego es el incremento del riesgo en los mercados internacionales que afecta a casi todos los países y que está siendo estimulado por diversos eventos económicos y políticos que seguirán gravitando sobre los mercados en los próximos meses.
El más inmediato es la esperada decisión de la Reserva Federal sobre el aumento de las tasas de interés. Buena parte de la devaluación reciente y la baja de las bolsas de numerosos países, entre ellos Colombia, ha sido, precisamente, la consecuencia del nerviosismo causado por la anticipación de esa decisión a mediados de junio.
Pocos días después vendrá la votación sobre el llamado Brexit, que, de ser aprobado, tendría un serio impacto sobre el comercio y el crecimiento de Europa y el resto del mundo. Se anticipa que si el resultado no es fácil de predecir en los días anteriores al referéndum, se presentarán volatilidad y nerviosismo en los mercados (por fortuna, por ahora las encuestas muestran que esa iniciativa será derrotada).
Pero el evento que recibirá mayor atención, por la dimensión de sus potenciales repercusiones, será la elección de Estados Unidos en noviembre. Se enfrentarán allí dos visiones encontradas sobre el manejo económico. Trump, un proteccionista militante, quiere cerrar la frontera con México, poner barreras al comercio con China y revisar los acuerdos de libre comercio. Clinton, en cambio, continuaría la orientación aperturista que trae su país desde hace décadas. Se sabe, desde ya, que el triunfo de Trump causaría graves dislocaciones en el comercio mundial y los movimientos de capitales, problemas que ya desvelan a los mercados financieros (se ha señalado que parte de la reciente devaluación del peso mexicano refleja el susto de ese país a un eventual gobierno del magnate neoyorquino). La certeza de una elección reñida, confirmada por las encuestas más recientes, causará, a medida que pasen las semanas, mayor agitación en los mercados internacionales.
A lo anterior habría que añadir la posible ocurrencia de otros hechos negativos como el mayor debilitamiento de la economía china y otro episodio de la tragedia griega. Y Colombia podría verse afectada por el colapso completo de la ya desvencijada economía venezolana.
Todos estos eventos, unos con mayor posibilidad de ocurrencia que otros, permiten pronosticar que en los próximos meses se mantendrá la volatilidad financiera, acompañada de cierta ansiedad y no pocas situaciones imprevistas en los mercados internacionales, cuyo impacto, como ya se ve, se trasladará inmediatamente a los mercados de monedas, acciones y otros valores de los países emergentes, entre ellos los de Colombia. Ante esta realidad, los operadores, emisores e inversionistas locales tendrán que continuar con sus actividades en un ambiente más complejo y difícil de comprender, pero lleno de oportunidades.