Hay una Colombia fuera de Colombia. Es la de los exiliados, que sobreaguan en 23 países. Al llegar borran huellas, se cambian el nombre. Piden asilo como refugiados y en un 90% se los niegan porque, luego de la firma del Acuerdo, en su país “ya hay una paz”.
La guerra de aquí perdió sustancia en la prensa internacional, frente a las de África y Medio Oriente. Ante esta incomprensión del perfil y dinámica cambiante del conflicto colombiano, un grupo de compatriotas expatriados se juntaron en 2019 con amigos italianos, de modo espontáneo, y formaron un nodo en apoyo a nuestra Comisión de la Verdad.
Al lado de la Associazione di Promozione Sociale, se preguntaron cómo impactar a públicos de allá y de acá sobre la tragedia de las víctimas. Siendo profesionales en sociología y politología, optaron por el lenguaje de las artes. En palabras de Gloria Mendiola, desde Roma para Contagio Radio, “el arte ayuda a las víctimas a tomar distancia, a llegar a catarsis, aligera el espíritu tanto de víctimas como del público”. Jorge Jiménez, desde Florencia, añade: “el arte permite abordar el dolor, separarse de la emoción para nombrarlo colectivamente”.
Recolectaban testimonios, cuando sobrevino la pandemia. Idearon entonces el Primer Festival Internacional Digital de la Memoria, MemorArteFest2020, convocaron a creadores de música, cine, plástica, teatro, danza, fotografía, literatura. Programaron conversatorios, entrevistas, conciertos, películas, que irradiaron a diario por redes sociales durante mes y medio. Mañana 31 finaliza esta maratón estética intercontinental.
He aquí tres de sus inspiraciones. El director de la Comisión de la Verdad, padre Francisco de Roux, plantó en profundidad el interrogante de “por qué como sociedad responsable llegamos a esta tragedia humana tan profunda”.
El director de teatro Enrique Vargas, radicado en Barcelona, interpeló: “las palabras corrientes cierran puertas, porque son palabras que dicen lo que ya está ahí, la palabra que permite decir lo que no está es una palabra fresca, que abre puertas, que abre fundamentalmente las puertas del silencio, el sitio de búsqueda que da lugar a la escucha… Cuando estás al borde del silencio, estás en el lugar donde la comunicación empieza”.
El poeta y realizador Víctor Gaviria tomó tierra: “lños actores naturales son como unos caracoles: llevan su vida a cuestas. Y esa vida la expresan a través de un lenguaje que a muchos puede parecer soez, pero en realidad, expresa exclusión, dureza, abandono. Son personajes fuera del pacto social, que han tenido que acudir a formas antisociales de actuación, como robo, secuestro, drogadicción.
Sin embargo, estas vidas son vividas a plenitud, sobreviviendo a ese abandono, y es mediante las cadenas de afecto como acceden a una redención. Para que esta sociedad vuelva a conectarse, es necesario que quienes están fuera del pacto social se integren con quienes han vivido la bondad en vez de la exclusión».