Los panelistas de ‘hora veinte’, el programa radial de Néstor Morales, debatieron hace unos días sobre la postura ideológica de Mockus: ¿es de izquierda o de derecha?.
Coincidieron en que no era fácil definirlo. Pero me temo que la razón no está en la posición de Mockus, sino en el significado de aquellos dos viejos términos que, al mismo tiempo, dicen mucho y no dicen nada. Es preciso comenzar por definir si izquierda y derecha son posturas ideológicas o son categorías analíticas. Y luego, si en uno u otro caso, o en ambos, conservan vigencia o resultan anacrónicas.
El origen de los términos está en el hemiciclo de la asamblea francesa: a la derecha se sentaron los monárquicos y a la izquierda los republicanos. Cien años después tal criterio pierde sentido, pues aparecen monarquías republicanas y republicanos que aceptaron monarquías como forma de estabilidad institucional o como símbolo de unidad nacional. La confrontación se desplaza, entonces, hacia la defensa de la propiedad privada frente a la socialización de los medios productivos. Pero hoy no sólo existen múltiples formas de propiedad, sino la idea de que puede ser conveniente combinarlas o no, dependiendo de los contextos respectivos. Por lo tanto lo que izquierda y derecha expresan son contenidos políticos históricos, pero no contenidos políticos contemporáneos.
Si algo trajo consigo el siglo xxi –que de hecho comenzó con los años noventas- fue la superación del clásico enfoque binario de la modernidad: cierto y falso, bueno y malo, blanco y negro. El esquema izquierda-derecha, que corresponde a esa visión, engloba como totalidad aquel enfoque dual, y convierte la relación entre los dos términos en una relación conflictiva. También hoy se sabe, por constatación, que las sociedades son tan diversas como sus propósitos y que éstos dependen no sólo de una pluralidad de individuos sino de la voluntad de grupos sociales diversos. Por lo tanto el nuevo sentido de la política es el acuerdo.
El siglo xx sobreideologizó la política. Cabalgó sobre dos ideologías holísticas, ambas excluyentes y ajenas a un mundo plural, como el de hoy, en el cual no puede haber visiones binarias porque la realidad no es binaria sino compleja. Más allá del blanco y negro existe es una infinita gama de grises que refleja ideas e intereses legítimos de los diversos sectores de la comunidad. Por eso el esquema derecha-izquierda se quedó anclado en el siglo anterior. Claro, existen expresiones doctrinarias que tanto personas como grupos sociales pueden profesar. Pero en la sociedades contemporáneas no cabe la rigidez ideológica decimonónica, cuyos dogmas sobrevivieron durante casi todo el siglo xx, privilegiando la política como confrontación sobre la política como consenso.
Tal cosa es grave en sociedades desiguales, porque no induce al debate sino al enfrentamiento y, por lo mismo, a la exclusión. Eso ocurre hoy en Colombia. Todo el mundo parece necesitar un antagonista antes que un compañero de viaje por la actividad pública. Si es más importante un añejo principio ideológico que un nuevo principio democrático no sólo se revive, artificialmente, la vieja dicotomía entre izquierda y derecha sino todas las viejas visiones binarias propias de la modernidad y de su desgastado pensamiento único. No sin razón el jurista portugués Boaventura de Sousa Santos reclama la despolarización y propone dar prioridad ‘metateórica’ a la construcción de alianzas y coaliciones en torno a prácticas democráticas colectivas.
Hace unos meses, en un foro universitario, le preguntaron a uno de los profesores que participaba en el panel por su posición doctrinaria. Sin vacilar respondió: “Desde el punto de vista político soy liberal; desde el punto de vista económico soy social demócrata; desde el punto de vista cultural soy comunitarista; desde el punto de vista ético soy republicano y desde el punto de vista estético soy conservador. Aquel profesor no era Antanas Mockus pero, ciertamente, podría haberlo sido. ¿Acaso esa postura, tan propia de una época de transición paradigmática como la actual, es de izquierda o derecha?. Nada que ver.
*Ex senador, profesor universitario