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Ya es hora

16 de octubre de 2008 - 08:49 p. m.

La semana pasada Washington fue la sede de un encuentro sin precedentes entre países desarrollados y países emergentes, para coordinar medidas contra una crisis financiera que, desde 1930, no se presentaba en forma tan aguda, ni tenía tan marcado acento universal.

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Bueno es saber que los gringos quieren buscar respuestas concertadas. Casi desde sus orígenes como nación los Estados Unidos han caminado por una calzada de una sola vía. Paladinamente acostumbraron al mundo a aceptar semejante desbalance como una suerte de mal necesario: La doctrina Monroe en 1820, la doctrina Roosevelt en 1900, la doctrina Truman en 1943, dan testimonio inequívoco de ello.

Pero la mala gestión del gobierno norteamericano no ha sido un problema de siempre. Creo que fue la administración Reagan la primera gran responsable en identificar buen gobierno con poco gobierno, sobre todo, en el ámbito económico. Era preciso dar plena libertad al mercado, cuya regulación, por innecesaria, debía ser mínima. Para eso estaba la “mano invisible”. Probablemente la administración Clinton significó una pausa, que Bush se encargó de terminar en forma insolidaria con el mundo y, además, unilateral.

Tal es el origen de la veloz carrera hacia la desregulación económica en casi todo el planeta. Semejante fenómeno, con el pretexto de propiciar la inversión y estimular el crecimiento, impuso también la desregulación laboral. Sólo que la impuso a cambio de nada, o de muy poco. La “glocalización” acentuó la crisis del Estado y el crecimiento del capital especulativo hipertrofió la economía financiera. Esa es la burbuja que hoy está colapsando.

Pero claro, ahora sí Bush saluda la cooperación internacional. “Todos reconocemos que hay una crisis global seria que requiere una respuesta global seria” dijo en la Rosaleda de la Casa Blanca, después de una reunión con ministros de los países más desarrollados del mundo y con los gerentes del Fondo Monetario y del Banco Mundial.

Bush no sólo no se ha caracterizado por dar respuestas globales, sino que ha insistido en las respuestas unilaterales de su país frente a cualquier problema que lo afecte. Lo tienen sin cuidado las voces de la comunidad internacional y los llamados a dejar de lado el unilateralismo excluyente que ha caracterizado su gobierno. Frente a la crisis financiera, en cambio, pide respuestas concertadas. Claro, la calzada es de una sola vía.

Mientras tanto el gobierno del Brasil hace propicia la ocasión para consolidar su liderazgo. A través del ministro de Hacienda exigió responsabilidades al presidente Bush y reclamó frente a los efectos de una crisis importada que está sacudiendo no sólo a los países emergentes, sino lesionando a las clases medias de todo el mundo, generando nueva pobreza e incrementando la brecha social.

A juicio del ministro, la crisis financiera ha evidenciado "debilidades sistémicas" en las políticas de los países desarrollados que durante años se pusieron como ejemplos. Así mismo señaló que el Fondo Monetario Internacional tendrá que establecer nuevos reglas de juego para el sistema financiero internacional, que no privilegien los estándares ni las prácticas de las economías avanzadas.

Igual cosa expresó el presidente Lula desde Madrid. Por primera vez en la historia los países emergentes han ganado peso en la correlación global de fuerzas, al no tener ni el grado de endeudamiento ni la dependencia financiera que, en el pasado, los ataba a la suerte de Estados Unidos y de Europa. Ahora son esos países y sus mercados los acreedores, de modo que están en condiciones de facilitar liquidez a los países ricos y a los mercados desarrollados.

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El mundo debe apresurarse a conjurar la crisis con el esfuerzo de todos. Pero los países emergentes y, en general, los del Tercer Mundo, deben aprovechar la oportunidad para presionar la revisión de las instituciones internacionales y construir unas reglas más equitativas para la interacción económica y política. Me temo que es una oportunidad única y feliz que funciona a favor de la parte del mundo en donde vive casi el ochenta por ciento de la humanidad. Ya es hora.

Ex senador, profesor universitario.

atm@cidan.net

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