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Coaliciones naturales

30 de mayo de 2018 - 09:00 p. m.

Así como no existe un modelo neutral de economía, tampoco existe uno de la gestión ambiental. Muchas personas y fuerzas políticas se esfuerzan en tratar de “naturalizar” los discursos, es decir, tratar de convencernos de que los dioses fueron reemplazados por las dinámicas “sabias” de los ecosistemas, dándoles agencia moral a los procesos prehumanos, un sinsentido. El ideario de algunos grupos que proponen reducir la sociedad y sus opciones éticas y prácticas a la interpretación del lugar animal del humano en unos ecosistemas que fueron construidos culturalmente por miles de años es incoherente, pues la naturaleza de hoy es el resultado de lo que hemos hecho como seres vivos en el planeta a lo largo de la historia, bien o mal: no existe tal división “sociedad-naturaleza” ni ningún “retorno” a ella, una figura adánica (¿y “évica”?) que identifica cultura con culpabilidad o aversión al cambio, a menudo a favor de tiranías.

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Por este motivo, las maneras de producir nuevas naturalezas son la propuesta política más importante de cualquier sociedad y lo que digan, hagan y documenten con credibilidad los candidatos a la Presidencia al respecto debe ser un elemento crucial en la decisión por venir.

En las pasadas elecciones hubo una distribución muy positiva de las perspectivas ideológicas que manifiestan los colombianos, lejos de la polarización, como algunos tratan de interpretar con ánimo pendenciero o simplista. El hecho de que haya mayorías electorales es inevitable; si hubieran sido aplastantes o ilícitas, preocupante. Pero dado que no se presentó esa situación, siempre delicada para las minorías resultantes, las dos fuerzas preseleccionadas requieren apelar a la construcción de coaliciones para garantizar gobernabilidad. En esas coaliciones, la discusión y adopción de agendas ambientales es crucial, puesto que en ellas se revelará el lugar que los candidatos y sus equipos atribuyen a la materia inerte o viva que constituye fuente de bienestar para la sociedad; la perspectiva de un modelo progresivamente sostenible y viable de país.

Hay que recordar que la construcción de coaliciones se basa en la definición conjunta y formalizada de acuerdos programáticos, no en la adscripción mediática a lugares comunes o a mitos callejeros, ni en el intercambio de puestos o la definición de cuotas, así estas al final del día materialicen la voluntad de gobernar con responsabilidad compartida. Hay que volver a votar, ojalá de manera más contundente que en la primera ronda y sin actos dramáticos, porque más importante que elegir, es garantizar que las coaliciones que se construyan, que son indispensables para cualquiera de los dos candidatos, satisfagan a los electores que desde el centro exigieron una perspectiva más moderada a cualquiera de las propuestas seleccionadas. Esa es la democracia: un sistema que permite equilibrar por dentro lo que afuera parece una pelea de gallos. Las sociedades maduras no deben prestarse al circo de las apuestas, sino aportar capacidad de negociación, sensatez y capacidad de poner en práctica las mejores ideas en la controversia radical de los extremos. Eso es lo natural…

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