Comenzó con la libertad que se dieron nuestros padres vistiendo blazer de paño con pantalón de gabardina sin usar corbata; seguido de la entrada de los jeans y de la profundización del mercado de los slacks, cada vez más informales. Hoy, la corbata ha sido casi abolida de las oficinas y la falda es extraña en las ejecutivas jóvenes. Lo casual llegó para quedarse.
Las razones son simples. La corbata fue una obligación de uniforme escolar y no aporta comodidad al vestir, y la falda, que viene del uniforme del claustro, tiene problemas en climas fríos y complica la movilidad. Esto ha causado que el mercado esté reconociendo que la comodidad no riñe con la elegancia, pero sí tiene distancia con la tradición.
Esta semana se presentará en Colombiatex el último estudio de Raddar-Inexmoda, que muestra cómo las vitrinas destinan más de la mitad de sus frontales a la línea casual y la línea formal pierde espacio y se concentra fuertemente en un mundo ejecutivo, mientras vemos que personajes como Sergio Fajardo ya gobernaron en jeans.
Hace unos años, el armario de un ejecutivo tenía cuatro vestidos completos, y ropa deportiva, hoy si bien se pueden tener la misma cantidad de vestidos, los ejecutivos jóvenes no tienen casi corbatas y están dispuestos a experimentar diversas combinaciones de textiles y colores, porque son de una generación que ha crecido dejando atrás la tradición, ya que la velocidad del cambio social, cultural y tecnológico de los últimos 20 años ha sido ágil.
Las mujeres no se quedan atrás; si bien el sastre aún es solicitado en los almacenes, las libertades de combinación han permitido que los formatos de ejecutivo casual estén inundando las oficinas.
Los jóvenes ejecutivos son más casuales por una razón: están dispuestos a equivocarse. Es que lo formal requiere todo por escrito, como prueba de lo acordado, mientras que en esta generación, la palabra vuelve a tener un espacio y el riesgo de afirmar intuiciones supera la tradición de lo reflexionado, gracias a los adultos formales que les enseñaron a pensar y vivir libremente.