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El candidato del equilibrismo político

14 de junio de 2016 - 09:00 p. m.

Aparte de que nadie en el ámbito del poder, incluida parte de la Corte Suprema, parece inquietarse con la posibilidad de elegir como rector de las investigaciones criminales del Estado, al socio de un bufete internacional con múltiples intereses particulares que se podrían entrelazar con los procesos penales, nos quieren vender a Néstor Humberto Martínez como un ser incontaminado de política partidista.

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Esta estrategia, la de conseguirle más voticos con el tribunal elector mediante la purificación de su imagen, se deduce de las defensas soterradas o abiertas pero conectadas entre sí, que hacen de su nombre quienes, para evitar el espinoso tema de sus inhabilidades, nos distraen atacando a los otros dos postulados. Sin embargo, Yesid Reyes y Mónica Cifuentes tienen una hoja de vida tan impecable, que los amigos de Martínez han tenido que recurrir a artilugios con el fin de disminuir sus méritos. Entre paréntesis: si están tan seguros de la superioridad del socio de DLA Piper Global Law Firm —así se llama su negocio— ¿por qué tanto afán?

De Cifuentes dicen que su esposo tuvo un contrato con el ente investigador. De Reyes, que es candidato del partido Liberal. Los activistas de Néstor Humberto no se dan cuenta de la torpeza de sus argumentos pues estos se le devuelven a su candidato con la misma rapidez con que los pronuncian contra los otros aspirantes. Si vamos a hablar de contratos, podríamos preguntarle al doctor Martínez —que le respondió a Noticias Uno que no tiene ningún impedimento—, si exigiría a sus socios que renunciaran, durante los cuatro años de su gestión, a los contratos que toquen asuntos públicos; y si informaría a los medios sobre sus exclientes, clientes o los de sus socios, cuando los bolsillos de todos ellos puedan verse afectados por una investigación de la Fiscalía. No hay que descifrar el teorema de Pitágoras para entender que al lado de los compromisos de Martínez, el nexo contractual del esposo de Cifuentes con ese organismo es una bobada.

En cuanto a Reyes y a la tacha que se le endilga porque su candidatura estaría siendo impulsada por el ministro del Interior, los defensores de Martínez incurren en un bache selectivo de memoria: mientras a Yesid Reyes no se le conocen actividades políticas y ha dedicado su carrera al derecho penal y al estudio, Néstor Humberto Martínez cuenta con un currículum partidista que ya quisiera para sí el actual presidente de Cambio Radical, colectividad política suya y de su padrino en su campaña a la Fiscalía, el vicepresidente Vargas Lleras. El candidato Martínez fue superintendente bancario del presidente Virgilio Barco; miembro de la junta directiva del Banco de la República y del BID, gracias a César Gaviria; ministro de Justicia y embajador en Francia, de Ernesto Samper; precandidato liberal y posterior candidato independiente a la Alcaldía de Bogotá; fundador del movimiento Alianza por el Cambio que lanzó la candidatura presidencial del exfiscal (¿ruta inspiradora?) Alfonso Valdivieso; miembro del comité ideológico de Cambio Radical que hizo campaña por el presidente conservador Andrés Pastrana; ministro del Interior de este, cargo al que tuvo que renunciar cuando lo iba a tumbar el Congreso; uribista confeso (“Uribe no se opone a la paz; es un patriota”) mientras era el superministro de Juan Manuel Santos, con despacho en la Casa de Nariño. Fue allí, en la sede de los mandatarios, desde donde el doctor Martínez preparó su elección a fiscal general con el apoyo decidido de Vargas Lleras. Si alguien “se autodescartó” por pertenecer al mundo político, como dijo un columnista del periódico en que Martínez fue, por cierto, miembro de la junta directiva, ese es su defendido. No Reyes. Ahora, si el favoritismo de la Corte se da, de acuerdo con los poderes que represente cada aspirante, no hay duda. Señores magistrados, aclamen a DLA Piper Global Law Firm. Y que nuestra justicia criminal quede en sus manos privadas y globales.

 

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