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El yerro del entendido

08 de febrero de 2011 - 10:12 p. m.

ES UN ABURRIDO ERROR PERIODÍS- tico que se anuncie, en una frase desplegada a lo ancho de la página, lo que uno, como entrevistador, interpreta que dijo su entrevistado pero basándose en un par de palabras y no en el contexto general de las respuestas.

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El exprocurador Edgardo Maya dialogó con María Isabel Rueda para su reportaje de El Tiempo. A la pregunta  “¿cree que hay un problema de antipatías personales (por una compulsa de documentos que la Procuraduría actual le envió al Consejo de Estado para que investigue a Maya por supuestas ‘chuzadas’ ilegales ordenadas por él)?”, el ex alto funcionario respondió: “Lo que ha mediado es un criterio jurídico. No me atrevería a hablar de animadversión”. Insiste María Isabel: “Le pregunto lo de la antipatía porque, según los columnistas Cecilia Orozco y Ramiro Bejarano, el que está detrás de todo esto es el ex ministro Fernando Londoño…”. Maya contesta: “(al) ‘héroe de Invercolsa’ lo destituí en dos oportunidades y lo inhabilité para ejercer funciones públicas en defensa del patrimonio de los colombianos… para que fueran devueltos 145 millones de acciones que se apropió de manera indebida”. Interroga María Isabel: “¿Por qué el ex ministro no ha devuelto esas acciones…?”. Respuesta: “Se han valido de todos los artilugios y artimañas jurídicas…”. Y sin mediar más, viene una asombrosa conclusión-pregunta: “¿Descarta entonces que detrás de las acusaciones en su contra por interceptaciones ilegales esté el ex ministro como sugieren los columnistas?”. Maya dice: “Tengo hasta ahora la convicción de que el Procurador es ajeno a esas pasiones a las que incita una persona obsesionada, aunque sé que tengo que pagar un precio por las decisiones que tomé como Procurador y por eso todavía ando con escoltas”. Y añade: “Le repito que quiero tener la convicción de que esta actitud del Procurador es ajena a causas subjetivas”.

Pues bien, El Tiempo simplifica en primera página la información asegurando que para Maya “la investigación abierta en su contra por el caso de las ‘chuzadas’ no es un asunto de animadversión de su sucesor, Alejandro Ordóñez”. En el interior, en vistoso destacado que encabeza el reportaje se afirma: “El ex procurador descarta que detrás de las acusaciones sobre las interceptaciones telefónicas realizadas en su administración esté el ex ministro Fernando Londoño, como dicen algunos columnistas”. Después de un cuidadoso barrido a las respuestas, la deducción correcta es muy otra. Las declaraciones del exfuncionario no serán el sumo de la claridad por razones obvias de prudencia, pero no estiran tanto como para ponerlo a “descartar” la instigación de quien fuera destituido por Maya, a su amigo el procurador, ni la “animadversión” (en la que no quisiera creer) de su sucesor contra él.

Pareciera que la noticia sobre la absolución mediática que la entrevistadora esperaba sacarle a su entrevistado para limpiar a Londoño, pero ante todo a Ordóñez, la obsesionó. Por eso dejó de escuchar a su interlocutor. Querida María: ¿no se acordó de indagar a Maya sobre ese raro personaje llamado Henry Anaya, que figura en un oscuro episodio de videos, engaños y montajes a la Corte Suprema y que años antes (2004) firmaba como demandante contra el exprocurador —basado en las columnas de Londoño— ante el Consejo de Estado por la misma historia de las ‘chuzadas’? Sé que titular con el deseo, ignorando la realidad de bulto, es una tentación que puede vencer a cualquier periodista. Pero es triste yerro cuando quien cae en ella es un entendido.

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