¿Felicitaciones a Eduardo Montealegre de un procesado por dos asesinatos y otros delitos? ¿No es raro?
¿Por qué un tipo de la calaña de Kiko Gómez, vergonzoso exgobernador de La Guajira, agradece al fiscal general en La W Radio? Debe ser porque la decisión tomada por Montealegre le convenía a ese angelito de quien todavía no se concluye hasta dónde llegaron sus nexos con el narcotraficante ‘Marquitos’ Figueroa, dueño del paraestado que hay en ese departamento. Gómez estaba feliz porque el jefe de Marta Lucía Zamora, la fiscal que conducía la investigación en su contra, la botó a la calle. Y, ¡qué casualidad!, también se alegraron con la destitución de la fiscal el exdiputado del Valle del Cauca Sigifredo López y el grupo de matoneo que ha armado en las redes sociales con unos primates machos dizque graduados en derecho que demostraron que estaban dispuestos a liquidar a la mujer que osó cumplir con el trabajo que le encomendaron como coordinadora del fallido caso contra López. A fe que lo lograron: fuera de enlodarla con ayuda de no pocos medios y periodistas utilizables, consiguieron que Montealegre la expulsara y lesionara, así, su trayectoria de profesional decente.
Otra casualidad: el preso ‘Kiko’ Gómez contrató para su defensa al abogado de Sifigredo López. Se llama Alfredo Montenegro quien, además, ha tenido otros clientes famosos: alias “Fritanga” y el condenado parapolítico Juan Carlos Martínez, entre otras yerbas del pantano. El litigante Montenegro es, también, apoderado de ‘La gata’, conocida de autos paramilitares y de juegos de azar. Pero ahí no paran las sorpresas: el señor Montenegro, como fiscal que fue en otra época, acusó a ‘La gata’ ante un juez por apropiarse de los dineros de una alcaldía. Ese detalle intrascendente no fue óbice para que aceptara ser su defensor, tiempo después, con el argumento de que se trataba de otros hechos. Ah, y adujo que ella había sido absuelta y que por tanto era inocente. Vea usted: laxa moral que la ley permite. Pero, de qué nos asombramos con las cortes que tenemos.
Tercera casualidad: el abogado Montenegro aseguró en 2012, refiriéndose a la pobrecilla ‘gata’: “testigos falsos se encuentran acusando a Enilse López…”. Meses antes, Montenegro y Sigifredo López dieron cuanta declaración quisieron contra Zamora por presunta compra de falsos testigos. En 2013, el mismo defensor, pero representando a “Kiko” Gómez, denunció otra vez a Zamora por “soborno a testigo en actuación penal”, y en audiencia pública, qué casualidad, anticipó que ella iba a ser sancionada, tal como ocurrió con su salida de la Fiscalía. La existencia de supuestos falsos testigos, para ser justos, no es exclusiva de Sigifredo y Montenegro. Está de moda entre los delincuentes de todas las pelambres. Pero no hay que dejarse confundir. La estrategia de los bandidos no puede triunfar sobre la justicia, ni menos, con la ayuda del fiscal general.
Al exdiputado López se le hizo una ceremonia en la Fiscalía para disculparse por el error cometido cuando se le imputó responsabilidad en el secuestro y posterior asesinato de sus compañeros de cautiverio. Parece que no fue suficiente. Él quiere sangre. El único motor de su vida es vengarse de Marta Lucía Zamora hasta verla agonizar, lo que incluye infamarla con asquerosos comentarios en las cuentas digitales de su banda, la peor de todas, la del tipo Daniel Emilio Mendoza, a quien no sé por qué el portal Kienyke aloja con su sarta de groserías contra las mujeres. Zamora se equivocó, es cierto, cuando tradujo su dolor en público. Pero si a eso vamos, fue mayor la equivocación del fiscal general quien, irreflexivamente, abandonó a su suerte a una buena funcionaria en lugar de reconvenirla, y se puso del lado de los matones.