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La «sabiduría» del juez de Saludcoop

08 de noviembre de 2011 - 06:00 p. m.

El juez que le devolvió Saludcoop a sus antiguos administradores, sobre quienes pesan varias investigaciones por malversación de los billonarios dineros que deberían invertirse en la salud de los colombianos, es un ser tan particular como el jefe, exjefe y otra vez jefe máximo de esa organización Carlos Gustavo Palacino, a cuyas manos regresó en la práctica la poderosa EPS, gracias al funcionario judicial.

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Hugo Hernando Moreno Munévar es el titular del Juzgado 37 Civil del Circuito. Él decidió proteger los derechos al buen nombre y al debido proceso de tres presuntos sindicalistas de la entidad, e ignorar el derecho a la vida de 4 millones 100 mil seres humanos que dependía de Saludcoop, la entidad privada que timaba a sus afiliados según han revelado las autoridades. Claro, ese pequeño detalle no era de la incumbencia del togado Moreno, célebre en los estrados bogotanos por éste y otros fallos que despiertan mucha curiosidad.

La acción de tutela que consiguió suspender la intervención del Gobierno al poderoso conglomerado de Palacino fue puesta por viejos compañeros suyos: Claudia Patricia López, gerente de la regional Cundinamarca; Luz Dary Muñoz, directiva de la regional de Nariño, y Jesús Hernán Rivera, líder de la de los Llanos. Estos ejecutivos, que se convirtieron repentinamente en luchadores de la causa obrera en mayo pasado —cuando crearon un “sindicato” después de que se publicara la decisión de la Superintendencia de Salud de asumir la administración de Saludcoop—, tienen un lindo recorrido dentro de esa asociación. Aporto un dato: Sus buenos nombres figuran en una lista de altos empleados a los que Palacino les asignó préstamos para que pudieran “comprar” clínicas del grupo. Los investigadores sospechan que esa extraña operación de compraventa entre amiguitos buscaba evitar castigos por incumplir la prohibición de contratar servicios consigo mismo. En efecto, en el listado de quienes adquirirían las clínicas están las demandantes López y Muñoz, favorecidas con créditos de hasta $350 millones cada una; también resultó beneficiado con otro tanto su compañero Rivera, cómo no.

El sindicato que eligió presidenta a Claudia López, fue calificado incluso por el vicepresidente Garzón como de dudosa motivación: “El fuero sindical no es para hacer negocios, ni proteger alcahuetas e irresponsables”, señaló cuando se supo la noticia del nacimiento extrarrápido de Unitracoop, que se conformó ante un sonriente Palacino, declarado enemigo de las uniones obreras. Pero nada de lo relatado fue tenido en cuenta por el juez, porque funcionarios como él sólo ven al frente, como los caballos a los que les ponen anteojeras para que no puedan mirar lo que sucede a los lados. Moreno tiene más cuentos. Fue él quien suspendió la intervención de otra EPS en problemas: Salud Cóndor. Un tribunal tumbó después su decisión. Nuestro juez 37 es recordado además porque en 2006 le ordenó a la liquidada Caja Agraria que indemnizara a un exempleado que ya había sido reparado económicamente por decisión de otro despacho, y más aún: que lo reintegrara a una planta de personal que no existía hacía siete años, para que siguiera devengando salarios sin trabajar.

Por absurdo que parezca, Moreno Munévar definió la suerte de Saludcoop a pesar de que había sido suspendido por sus superiores. El vivaracho juez se notificó de la medida después de que estampara su firma en el fallo que fortalece al enclave Palacino. Las víctimas del desastroso sistema de salud pueden estar tranquilas. En diciembre, antes de salir a vacaciones, el activo paladín de la justicia estará impartiendo de nuevo sabias órdenes para protegerlas.

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