LA VANIDAD ES MALA CONSEJERA. La soberbia, peor. Y el poder, una plaga que arrasa con todo, hasta con el criterio de los más ponderados.
Hoy, cuando empieza la era Morales en la Fiscalía General, la esperanza en el buen desempeño que se cree que tendrá la primera mujer en llegar a ese cargo, es muy alta. Y con razón, porque esta abogada rosarista viene precedida de fama académica y profesional. La Fiscala ha sido elogiada por la mayoría y criticada por unos pocos. Para mí, Viviane Morales es una gran incógnita y por eso no me sumo a los que la alaban ni a quienes la atacan. Pero sí es posible destacar puntos que determinarán su futuro.
Favorables:
• Es mujer en edad madura. Contará con el aura femenina que, según la leyenda, la predispondría a ser más honesta que el género masculino; la madurez le aportará sabiduría y distancia.
• Cuenta con formación profesional. Es titulada en Derecho, especializada en el área administrativa. Fue asesora de la Constituyente que redactó la Carta del 91.
• Tiene trayectoria pública. Fue secretaria general de un ministerio, congresista y líder de iniciativas como la Ley de Cuotas.
• Es reconocida por su dedicación laboral, estudio y análisis de todas las aristas de un problema.
• Dispone de apoyo institucional. Es apreciada en el mundo político y judicial.
Desfavorables:
• Es mujer en edad madura. Hombres, intentarán seducirla por “inteligente”. Compañeras de género, halagarla por su “berraquera” y “buen gusto”.
• Su formación profesional no es suficiente. No es experta en Derecho Penal y tendrá que acusar a investigados influyentes ante la Sala Penal de la Corte. Casi nada. Va a depender, en esta materia, de su vicefiscal. Preocupante, porque él no fue el elegido.
• Su trayectoria está vinculada, recientemente, con Álvaro Uribe. Morales fue miembro de una comisión de notables del gobierno anterior y conceptuó, a instancias del ex ministro Fabio Valencia Cossio, que el grupo de representantes denunciado ante la Corte por votar a favor del referendo por la segunda reelección presidencial —a sabiendas de que no se habían cumplido los requisitos legales—, no estaba impedido para volver a votar en la conciliación de ese proyecto.
• El apoyo institucional la puede atar: La U se siente su dueña; el liberalismo, también. Los cristianos, desde luego. Lo mismo sucede con quienes impulsaron su carrera en el pasado. Y lo relevante: después de muchos anuncios, la inclusión de su nombre en la terna para la Fiscalía, cuajó. Esto no hubiera sido posible sin acuerdo entre el presidente Santos y el ex mandatario Uribe. Santos cambió la terna de su antecesor pero ¿a quién le cabe duda de que escogió candidatos que no perturbaran demasiado al ex mandatario?
La Fiscala General tiene la rara característica de que los factores que la favorecen, la perjudican. Podrá resistirse a la vanidad, la soberbia y el poder, o podrá sucumbir. Depende 100% de ella si toma el espinoso camino de la independencia judicial o el cómodo, de la connivencia social y política. Hablemos dentro de cuatro años.