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El futuro de los precios petroleros y de la economía*

06 de marzo de 2019 - 12:00 a. m.

Para 2019 el Fondo Monetario Internacional proyecta un precio promedio de 48,9 dólares por barril para el petróleo WTI, el relevante para Colombia. Para los siguientes años estima precios de US$50,4 en 2020, US$52 en 2021 y US$53,4 en 20221. Dichas proyecciones son, por cierto, muy inferiores a los 70 dólares por barril considerados en las bases del Plan Nacional de Desarrollo recientemente presentado al Congreso colombiano; sin duda, implican menores valores fiscales, de inversión y crecimiento a los considerados en dichas bases.

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Proyectar esos precios es considerar que la evolución de las economías más grandes no sería muy sólida y que se traduciría en menores demandas energéticas y, por lo tanto, en menores precios petroleros, aunque los juegos de la demanda no son los únicos determinantes de los precios mundiales.

En efecto, el World Economic Outlook del Fondo Monetario Internacional de enero de 2019 señala que, aunque la economía estadounidense creció 2,2% en 2017 y 2,9 % en 2018, en 2019 reduciría su tasa a 2,5% y en 2020, a 1,8%. Por su parte, si bien en 2017 la zona euro creció 2,4%, en 2018 crecería 1,8%; en 2019, 1,6% y en 2020, 1,7%. Los datos para China en los mismos años son: 6,9%, 6,6%, 6,2% y 6,2%, respectivamente2.

Las razones de esas tasas de crecimiento son diversas. La turbulencia social en Europa pareciera estar aumentando. La economía china está reduciendo su velocidad de crecimiento porque ya no le es posible seguir manteniendo las elevadas tasas de ahorro e inversión de antes, pues la población comienza a desarrollar niveles de consumo cada vez más pronunciados. En Estados Unidos el aumento en la tasa de crecimiento en el 2018 fue impulsado por la reducción de los impuestos a la renta de las empresas y de las personas más ricas decretada por Trump, que se tradujo en mayores dividendos y mayor consumo y, por lo tanto, no se orientó hacia mayores inversiones, situación que se refleja en las estimaciones a partir de 2019.

A más largo plazo, otra historia podría contarse sobre los precios petroleros. Tiene que ver con los cambios que se están dando en la oferta petrolera mundial al proliferar una serie de técnicas de exploración y extracción no convencionales como las que recientemente convirtieron a Estados Unidos en el mayor productor mundial de hidrocarburos.

Tiene que ver también con los cambios en la demanda de hidrocarburos como consecuencia de la preocupación mundial sobre la multiplicación de la emisión de gases de efecto invernadero asociada al consumo de combustibles fósiles derivados de petróleo y carbón. Esta preocupación está conduciendo, aceleradamente, a la reducción de ese consumo y a la emergencia de otras fuentes de energía: eólica, solar, hidroeléctrica.

Así, Alemania decidió cerrar sus centrales térmicas en el 2020; Francia, en el 2021; el Reino Unido, en 2025 y Holanda, en 2030; el resto del mundo seguirá tarde o temprano. A su vez, la sustitución de vehículos de combustible por eléctricos es inminente como consecuencia de la reducción del costo de los segundos: según Bloomberg New Energy Finance, entre 2025 y 2030 el costo de los autos eléctricos se volverá competitivo respecto de los vehículos que utilizan gasolina, incluso sin subsidios y antes de tomar en cuenta el ahorro en combustible3.

El aumento de la oferta y la reducción de la demanda de hidrocarburos generarían un ambiente de mayor competencia en el mercado mundial que acercaría los precios a su costo “marginal”. Según estimaciones de Rystad Energy, en 2017 el costo promedio del petróleo producido por los cinco productores más importantes del Medio Oriente, aproximadamente 30% de la producción mundial, fue menos de 10 dólares por barril, y el costo promedio del 40% del petróleo producido en el mundo, menos de 15 dólares por barril4.

Es tan clara la tendencia que el principal exportador mundial de petróleo, Arabia Saudita, emprendió a partir de 2016 un plan, actualizado bajo el nombre de “Saudi Vision 2030”, que permitiría diversificar sus ingresos que actualmente dependen fuertemente del petróleo5. Las grandes empresas petroleras parecieran tener la misma preocupación: Shell, por ejemplo, declaró hace poco su intención de duplicar sus inversiones en energías verdes a 4.000 millones de dólares al año6.

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Sin embargo, esas evoluciones no significarán que se deje de producir petróleo y carbón. En el caso de los hidrocarburos, se concentraría en los más livianos, más fáciles y menos costosos de explotar y procesar para ser empleados en la fabricación de polímeros y plásticos. En el caso del carbón, en los de alto contenido de coque para la producción de aceros.

En este contexto, Colombia, que depende fuertemente de sus exportaciones de petróleo pesado y carbón térmico que representan 60% del total, aproximadamente, debería emprender, ojalá más temprano que tarde, la trasformación de su estructura productiva y de su matriz energética.

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* Versión resumida de un texto del autor a ser publicado en el número de marzo de 2019 de la Revista Javeriana.

https://knoema.com/yxptpab/crude-oil-price-forecast-2018-2019-and-long-term-to-2030

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https://www.imf.org/en/Publications/WEO/Issues/2019/01/11/weo-update-january-2019

https://www.nytimes.com/es/2017/07/13/autos-electricos-baterias-asequibles/

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Spencer Dale, Group Chief Economist, BP PLC, y Bassam Fattouh, Director of The Oxford Institute for Energy Studies, “Peak oil demand and long-run oil prices,” en https://www.bp.com/content/dam/bp/business-sites/en/global/corporate/pdfs/energy-economics/bp-peak-oil-demand-and-long-run-oil-prices.pdf

Daniel Moshashai, Andrew M. Leber & James D. Savage (2018) “Saudi Arabia plans for its economic future: Vision 2030, the National Transformation Plan and Saudi fiscal reform”, British Journal of Middle Eastern Studies, DOI: 10.1080/13530194.2018.1500269.

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https://www.theguardian.com/business/2018/dec/26/shell-says-it-wants-to-double-green-energy-investment

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