La Gran Recesión 2008-2009 comenzó en Estados Unidos al hacer crisis su sector financiero. Se gestó a principios de los años ochenta y se aceleró a principios del siglo XXI por graves errores de política monetaria, fiscal y regulatoria.
Los mismos fueron inducidos ideológicamente por lo que se conoce como neo-conservadorismo (neo-liberalismo en Latinoamérica) y su fe excesiva en los mercados. De ese episodio, Estados Unidos se recuperó rápidamente aunque su economía sigue siendo frágil.
La crisis llegó a Europa y en particular a los países mediterráneos vía finanzas y comercio. La correspondiente caída del ingreso externo indujo una notoria caída del turismo, uno de sus principales sectores económicos, lo que afectó al sector construcción y al bancario. El sur europeo no ha logrado superar aún esa crisis.
China también fue afectada. Para evitarla intentó sustituir consumo externo por interno. Pero no es fácil ni rápido sustituir compradores de 50 mil dólares promedio al año por otros de 9 mil, como los ciudadanos chinos. Al final viene desacelerándose: si Estados Unidos y Europa no compran más, China no tiene a quien vender ni para que producir más, tampoco para que comprar más materias primas. Las consecuencias son obvias: la economía china se desacelera y crece a un desacostumbrado 7 por ciento anual, y los precios de las materias primas, petróleo incluido, tienen una caída notable que afecta particularmente a los países latinoamericanos.
Las respuestas a la Gran Recesión implicaron, en mayor o menor medida, el abandono de las tesis neo-conservadoras, un retorno al keynesianismo y a la intervención del Estado en la economía; nuevamente el Estado salvando a la economía de mercado, como durante la Gran Depresión.
A la luz de los resultados, la respuesta estadounidense, práctica e inmediata, fue mucho más exitosa que la europea, lenta y conservadora. La política fiscal estadounidense financiada monetariamente fue muy expansiva y cuando no pudo continuar por la oposición republicana, la política monetaria de la Reserva Federal asumió la tarea y continuó mucho más expansiva. Los europeos lo intentan con seis años de retraso.
Las expansiones estadounidenses fueron las más agresivas de la historia. Hasta Julio de 2010 el monto provisto para el rescate de la economía fue de 3.5 millones de millones de dólares y el costo total fue de 1.6 millones de millones. Entre noviembre 2008 y octubre 2014, cuando el desempleo se redujo a 5.6 por ciento, la Reserva Federal compró bonos por casi 4.5 millones de millones de dólares mediante sus “flexibilizaciones cuantitativas”.
¿Será que algún día aprenderemos de esas experiencias, y seremos más prácticos y menos ideológicos? Ahora que el país camina hacia una desaceleración de origen externo, adelantar una restricción monetaria subiendo las tasas de interés sólo añade problemas a los problemas.
Profesor, Universidad Javeriana, Departamento de Economía