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El Emisor, el dólar y su bolsillo

27 de agosto de 2012 - 05:14 p. m.

Decía George Soros que los mercados financieros no pueden evaluarse objetivamente porque la apreciación de un participante afecta tanto sus acciones como las de otros, influenciando a su vez el mercado en un círculo reflexivo que puede ser infinito, lo que beneficia a especuladores financieros como él.

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El Banco de la República acaba de extender el programa de compra de dólares hasta noviembre. El mercado reaccionará especulando al alza y aparecerán editoriales con interés político, argumentando que la fiebre sí estaba en las sábanas, y pidiendo más compras de dólares. Sin embargo, estas compras sólo tienen impacto de largo plazo, reduciendo las utilidades del Banco.

La caída del dólar encuentra su explicación de fondo en la política monetaria estadounidense, el encarecimiento en términos reales de las materias primas y la menor prima de riesgo que debe pagar un emisor colombiano por financiamiento externo; todas ellas variables fuera del control del banco central, lo que explica la inefectividad de la medida durante los dos años interrumpidos de implementación.

Se calcula que las pérdidas del Emisor a causa de esta medida superarían los $9.000 millones por cada semana que el Banco extienda su programa de compras. Estos recursos dejan de llegar al Gobierno, que deberá buscarlos en otra parte: más endeudamiento o más impuestos. Es decir, esos $9.000 millones semanales los pagamos todos de una u otra forma. Aún estamos esperando un estudio serio e imparcial que demuestre que el beneficio de la medida para el país es mayor que los costos.

* Diego Ochoa, Profesionales de Bolsa

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