El Banco de la República sorprendió al reducir su tasa de referencia el pasado 27 de julio.
Aunque no esperábamos un ajuste, sí habíamos reconocido un cambio de la situación general, lo cual desechaba la idea de mantener el sesgo alcista.
Técnicamente uno de los principales indicadores a considerar es la expectativa de crecimiento para los próximos 24 meses. Si esa expectativa es cercana al crecimiento potencial, no hay espacio para hacer reducciones de tasas. Sin embargo, una situación diferente podría hacer que el ajuste hecho sea el primero de varios por venir. La evidencia histórica sugiere que Colombia tiene un crecimiento potencial cercano al 4,5%.
Buscamos más información en la presentación que realizó el gerente del Emisor el siguiente lunes a la decisión. De acuerdo con él, el crecimiento de 2013 puede oscilar entre el 2% y el 5%. El rango es tan amplio que alberga la posibilidad de que el Emisor decida no hacer más ajustes, así como empezar un ciclo bajista.
Por el momento, la demanda interna ha sido el motor de la economía. El crecimiento de los desembolsos de consumo es muy dinámico, los precios de la vivienda están en máximos históricos y la inflación de los no transables sigue alta. La gran decepción es el comportamiento de las obras civiles.
La reducción de la tasa sugiere que el Emisor puede estar perdiendo confianza en una reactivación de este sector. Por supuesto, la entidad no manifiesta su preocupación abiertamente y justifica su decisión en el complicado contexto externo.
*Daniel Escobar, Global Securities