Septiembre es históricamente un mal mes para los mercados accionarios. Desde 1928, el S&P ha caído en promedio 1,16% en ese mes.
No obstante, el optimismo de agosto podría extenderse debido a un cambio de políticas en las economías desarrolladas y, así, ir en contravía de las estadísticas.
La semana pasada, el presidente del Banco Central Europeo (BCE) envió una manzana a Italia y a España, quienes han sufrido un alto costo de endeudamiento. Anunció que la economía europea posiblemente se contraerá en 2012 y en respuesta a esa debilidad comprará bonos soberanos a un plazo inferior a tres años. A cambio exige que los países reconozcan que necesitan ayuda para poder acogerse a un programa de reformas y a recibir supervisión.
En EE.UU., la mejora en cifras macroeconómicas no cambia la expectativa de la necesidad de un mayor estímulo al mercado laboral. Aunque la tasa de desempleo pasó de 8,3% en julio a 8,1% en agosto, el porcentaje de desempleados ha estado por encima de 8% por 43 meses consecutivos. Así, esta variable, esencial para el debate presidencial, puede recibir un estímulo el próximo 13 de septiembre en la reunión de política monetaria de la FED.
En la primera semana de septiembre el índice accionario mundial repuntó 3%. Mantener este buen desempeño y optimismo dependerá de la habilidad de los políticos en Europa, de una nueva dosis de estímulo de la FED y de la publicación de cifras de actividad económica en China. Lo anterior puede recibir embates permanentes de la agitada campaña presidencial en EE.UU.
*Julián Cárdenas / ING Pensiones y Cesantías.