Después de crecer a un ritmo del 4% anual entre 2004 y 2010 y posicionarse como uno de los mercados emergentes más dinámicos y atractivos, la economía brasileña languidece.
Ya no hay tanta convicción sobre la importancia de mantener un control estricto de la inflación a través de un sistema de objetivos, las cuentas públicas en orden y el cambio fluctuante —los tres pilares de la política económica desde el final de los años 90—, lo que aumenta la incertidumbre y reduce la confianza de las familias y las empresas en la economía.
Además, la agenda de reformas para aumentar la (baja) productividad del país sigue aparcada. Al mismo tiempo, el entorno internacional se ha vuelto menos benigno, principalmente por la moderación de China y del precio de las materias primas.
Nuestras previsiones apuntan a una expansión prácticamente nula de la economía este año, que sería el cuarto consecutivo con crecimiento por debajo del potencial y situaría el promedio del período 2011-2014 en 1,5%. Sin embargo, la resiliencia del mercado de trabajo y las políticas sociales siguen —todavía— preservando el ingreso de las familias de la debilidad macroeconómica.
En este contexto, los brasileños decidirán al final de octubre si renuevan a la presidenta Dilma Rousseff para un nuevo mandato de cuatro años o si conceden una oportunidad a Aécio Neves, el candidato de la oposición, muy crítico, al igual que los mercados, con la gestión económica actual.
Independientemente del resultado de las elecciones, habrá poco espacio de maniobra y no demasiada voluntad para impulsar una agenda de reformas capaz de dar un nuevo impulso a la economía. Además, la moderación de China y del precio de las materias primas continuará, lo que elimina otra de las alternativas de estímulo.
No obstante, si Brasil aprende de los errores de los últimos años, es posible —a un coste relativamente bajo— mejorar la gestión macroeconómica y restablecer la confianza de los agentes en la economía, permitiendo un crecimiento próximo al 2,5% en los próximos años, por debajo de lo deseado y de lo observado hace no mucho, pero por encima de lo visto desde el año 2011.
*Ernesto Dos Santos ** Economista principal de la Unidad de América Latina de BBVA Research.