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Brexit, ¿una decisión a conciencia?

24 de julio de 2016 - 09:00 p. m.

Los modelos de economía política en procesos electorales predicen que las elecciones son más eficaces en responder a las preferencias del electorado cuando los votantes están informados acerca del esfuerzo que el político ha hecho para satisfacer sus preferencias y eligen basados en esta información. Sin embargo, las limitaciones de oferta de información, como la falta de acceso a la misma, y las limitaciones por parte de la demanda, como el analfabetismo, los bajos niveles de educación y el desinterés en asuntos públicos, muchas veces significan una asimetría de información difícil de superar. Estas diferencias llevan a que se generen situaciones de persuasión y de toma de decisiones por parte de los votantes por conexiones emotivas y no con la razón.

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Elecciones por emotividad y con alta desinformación se ven en todas partes. Un ejemplo en desarrollo es el actual Brexit aprobado por el referéndum de hace algunas semanas. El contexto de crisis económica sostenida tras el declive mundial en 2008, y los altos flujos migratorios de África y el cercano Oriente, llevaron a que se fortalecieran los movimientos separatistas y el populismo en países como el Reino Unido, lo que resultó con la victoria de una decisión que sólo ha causado incertidumbre y especulación. Si bien ha sido un resultado inesperado, a tal punto que el mismo gobierno británico aún no ha emitido el comunicado oficial de su retiro de la Unión Europea, no ha sido el primer intento del Reino Unido de dejarles a los ciudadanos la decisión sobre su futuro en la unión regional.

Desde 1975, tras dos años del ingreso a la Comunidad Económica Europea (CEE), este país ha venido convocando a referéndums para conocer la opinión de los ciudadanos británicos sobre su participación en la CEE, un claro ejemplo de búsqueda de aprobación popular por medio de la democracia participativa. No obstante, evidencias como el aumento exponencial de las búsquedas en Google sobre qué es la Unión Europea y cuáles son las consecuencias de haber votado por retirarse de ella, lo mismo que el afán del líder del Partido de la Independencia británico, Nigel Farage, de definir las nuevas reglas comerciales no previstas con anterioridad para valorar las consecuencias, sólo demuestran que el Brexit ha sido una decisión que se tomó con información parcial y acudiendo al lado emotivo del electorado agobiado por los problemas migratorios y el terrorismo. Lamentablemente, a corto plazo esta decisión no tiene vuelta atrás.

¿Qué lecciones nos deja? Es importante tener acceso a la información sin sesgos, con el tiempo suficiente y la pedagogía necesaria para que la ciudadanía escoja a conciencia. Pronto se firmará el acuerdo de paz y ello se refrendará a través, posiblemente, de un plebiscito. Es una apuesta arriesgada y así lo afirma el presidente Santos: se avala el acuerdo o se pierde el esfuerzo de más tres años de negociaciones. Por lo tanto, es imperativo comenzar cuanto antes el esfuerzo pedagógico de los acuerdos para que cualquier ciudadano los entienda y vote a conciencia, no recurriendo a las emociones o a la desinformación. En cuanto al acceso a la información, no es sólo tarea del Gobierno proveerla, sino también del electorado exigirla lo más objetiva posible.

* Director del Centro Interdisciplinario de Estudios sobre Desarrollo de los Andes (Cider).

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