El Festival de Cine de Cannes comienza mañana y se inaugurará con una película de Hollywood, muy Hollywood: El gran Gatsby. Una adaptación que hace el director australiano Baz Luhrmann de la novela de Scott Fitzgerald, en la que muestra la lujosa efervescencia de los años 20: el glamur y los excesos.
La película, como lo ha hecho Cannes durante 66 años, busca eso: mostrarse y deslumbrar. El estreno está fuera de concurso, pero su presentación en la apertura dará pie a la muestra de 20 películas más que quieren llevarse a casa la Palma de Oro, de la que fue merecedora hace un año la película Amour, de Michael Hanake.
Veinte películas que se someterán a los ojos de un jurado presidido por Steven Spielberg, para aspirar al reconocimiento. Las hay de países como Estados Unidos, Francia, Dinamarca, Reino Unido y Alemania. Hay una latinoamericana (la única), Heli, dirigida por el mexicano Amat Escalante, y hay otras (dos) que están contadas en un idioma que no es el original de sus directores: Le passé, una película en francés del cineasta iraní Asghar Farhadi, protagonizada por la franco-argentina Bérénice Bejo, y Blood ties —está fuera de competencia—, del director y actor francés Guillaume Canet, que debutará en inglés.
No tienen una clasificación específica ni un tema en particular. Son sólo cintas con temáticas escogidas por sus directores, pero hay cuatro o cinco, como muchas veces sucede, que hablan de un tiempo pasado. Hacen recordar una época anterior, juegan con ese pasado y este presente o, simplemente, se refieren a su propio tiempo, al de su misma ficción. Esto, empezando con la cinta de Luhrmann, que se remonta a los años 20, con la historia del millonario Jay Gatsby y su pasión por Daisy Buchanan, narrada en flashback.
Siguiendo la misma onda de El gran Gatsby, Inside Llewyin Davis, de los hermanos Cohen, se remonta a 1961, en el Greenwich Village. Narra la vida de un cantante de folk que busca sobresalir con su música en un mundo que en muchas ocasiones él mismo llena de obstáculos. Y la música nos lleva, entonces, a Behind de Candelabra, de Steven Soderbergh, para contarnos, en 1977, una historia de amor; de cómo se enamoran el reconocido pianista, Liberace y Scott Thorson, un extraño que aparece un día en su camerino.
El pasado aparece de una manera diferente en Le passé, de Farhadi. En esta película, desde un presente, se descubren matices de un tiempo anterior: Ahmad regresa para terminar los procedimientos de un divorcio y descubre lo que esconde la relación entre su exesposa y la hija de ella, ahí está el secreto, en el pasado.
Este año, Steven Spielberg está a la cabeza del jurado y sobre él recae la responsabilidad de entregar la Palma de Oro. Muchas especulaciones se han hecho alrededor de su elección. Se espera que escoja la que él considera la mejor película, una cinta que siga manteniendo el ideal del Festival de Cannes, que se aferre a su pasado, a sus raíces independientes.
*Adriana Marín Urrego