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Carrera Séptima: ¡basta ya!

20 de septiembre de 2012 - 02:54 p. m.

El tranvía por la Séptima es una improvisación peor que la del Transmilenio ligero.

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Mientras llamábamos la atención desde la veeduría ciudadana La Séptima se Respeta, en septiembre de 2012 factores técnicos y ambientales obligaron a la suspensión del contrato de construcción de un proyecto de TM ligero que se vislumbraba como un caos peor al de la 26. Era una improvisación. Se adjudicó la construcción sin tener listos los predios, los diseños definitivos, los desvíos por la Circunvalar y sin definir cómo operaría el nuevo corredor con el reversible y la ciclovía, entre otros.

Hoy en día estamos en una situación peor. No hay estudios serios de viabilidad financiera y, después de criticar la participación de privados en la operación de TM, el alcalde propone la participación de éstos para la construcción del tranvía. Yo me pregunto: si pocos metros en el mundo logran subsanar los gastos de la operación con el recaudo de la tarifa, entonces, ¿de dónde pretende el alcalde que salgan los recursos para pagarles a los privados la construcción?

Varios expertos hemos llamado la atención sobre lo inverosímil del tranvía por la Séptima. Éste podrá operar a superficie máximo a 25 km/h porque, a diferencia de los buses, éstos no pueden frenar en seco. Si se quisiera que operara a 60 km/h se necesitarían cercas a lado y lado, generando un fuerte impacto urbano. Pero operando a bajas velocidades, bajará su capacidad y se necesitarán más vehículos y más frecuencia. Además, los trenes no tienen la posibilidad de sobrepaso, implicando una parálisis total en el corredor en caso de un accidente.

Otros mitos y dudas que hemos mencionado sobre el tranvía son: los trenes irán casi tan llenos como los buses de TM, varias decenas de miles de pasajeros tendrán que transbordar en la estación del Museo Nacional, no se ha planteado cómo se integrará el tranvía con el SITP.

Si bien del TM sabemos con certeza sus bondades y deficiencias, con el tranvía estamos lanzándonos a un abismo de incertidumbre con un riesgo muy alto. La veeduría y las organizaciones cívicas hemos dado tiempo a la administración para que presente los estudios que demuestren que el tranvía es la mejor opción. A la fecha NO hemos obtenido nada. En tanto no haya un consenso sobre lo que se va a hacer, es necio terminar el contrato actual. ¡No a la improvisación!

 

*Álvaro Rodríguez Valencia/Investigador en ingeniería de transporte y miembro del comité técnico La Séptima se Respeta

 

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