Este municipio, que algunos capitalinos acostumbran visitar los fines de semana con la ilusión de encontrar una suculenta picada, más allá de su oferta gastronómica cuenta con mayores atractivos turísticos.
Vale aclarar que Cota tiene una gran arraigo indígena e, incluso, allí funciona una sede administrativa indígena de la cultura muisca, que busca resaltar y conservar algunas tradiciones en la población.
Para viajar a Cota hay dos rutas: la autopista Norte o la calle 80. En las dos encontrará transporte intermunicipal que en menos de una hora lo dejará en el casco urbano de esta población, en donde podrá disfrutar de la plaza octogonal y de su pequeña pero atractiva iglesia declarada Patrimonio Histórico.
Luego de recorrer las calles del pueblo, busque sus atractivos naturales. Desde el parque central tome la avenida Libertadores y a 20 minutos sus amables pobladores le tendrán un abanico de opciones para visitar y vivir un fin de semana diferente. Por ejemplo, suba al cerro Majuy, centro ceremonial de los muiscas y lugar insigne del municipio.
Aproveche para pedir que lo guíen a dos increíbles atractivos, como el cañón del Abra y la Cueva de los Zorros, en donde no sólo encontrará gran parte de la biodiversidad sino increíbles historias. Si prefiere relajarse en un sauna, encontrará baños medicinales por $15.000, o encántese con el mariposario, por $6.000. Este territorio ancestral le asegura un fin de semana especial.
Cota cuenta con una amplia oferta gastronómica, desde platos internacionales hasta el tradicional caldo con costilla. La especialidad en casi todos los restaurantes son las carnes, las sopas y los postres. Los precios varían según el restaurante y el plato, pero puede encontrar menú desde $15.000. Así que, si no tiene plan para este fin de semana y quiere hacer algo diferente, piense en Cota como una opción.
*Ivonne Chávez