Después 52 años de conflicto con las Farc hoy se firma un acuerdo de paz en Colombia, uno de varios que necesitamos. Comienza una nueva era. Es un acuerdo con luces y sombras; el acuerdo no es tan bueno como defensores del Sí lo pintan, ni tan malo como defensores del No lo visten.
Por: Mar Candela*
No es el fin de la guerra como tanto nos repiten, es el cese al fuego y la esperanza de la paz es salvar miles de vidas que serán asesinadas en primavera en nombre de una maldita guerra que nada tiene que ver con la ciudadanía común. Es la oportunidad de sacar los niños y niñas de la guerra y de darles la oportunidad a mujeres y hombres de vivir otra manera sus ideales políticos sin derramamiento de sangre.
Es empezar a construir el paraíso desde el infierno y eso implica la incomodidad de empezar a limpiar el azufre para poder ver claramente y, antes de perfumar la casa, adecuarla con lo necesario para la vida libre. Eso tomará tiempo.
Hablemos del 2 de octubre
¿Votar o no votar?
Definitivamente, no votar el próximo 2 de octubre es un acto de apatía y desdén con la realidad de la historia de Colombia; es el modo más infantil de lavarse las manos. Es ser cobardes, ya que es no tener el carácter de decidir y asumir la decisión sobre el futuro del país.
Varios argumentos flojos he escuchado: “no votaré porque yo de política no sé ni entiendo”. O “que entre el diablo y escoja “, o “¿para qué votamos si de todas maneras con negociación o sin ella nos tocará partirnos la espalda para pagar impuestos y comer?”.
Yo me pregunto ¿qué están pensando? ¿Qué debo saber de política para entender que menos vidas asesinadas en el conflicto armado con las Farc merecen todos los votos? Y eso de que ningún político nos da de comer ni paga nuestras deudas para decir que no votarán es de lo más torpe que he escuchado. Es que si bien es cierto que ningún político nos da de comer, la guerra sí nos está quitando no solo el pan diario y la paz sino el derecho a la vida libre de violencias de todos y todas. Yo no salí a hacer campaña por el Plebiscito en nombre del movimiento de mujeres que coordino porque respeto a cada mujer que está en él y estamos divididas frente a este tema.
No me pareció ético salir a hablar en nombre de Feminismo Artesanal a favor del plebiscito cuando sé que muchas no están de acuerdo aunque yo sea la cara visible de esto, aunque por ser la fundadora quizá tenga algún tipo de autoridad para usar el movimiento y hacerle campaña a mis ideales políticos y de país. No me pareció ético hablar en nombre de todas.
Lo que sí puedo hacer haciendo uso de mis derechos políticos ciudadanos a título personal es contarles cual será mi voto y tratar de que mediten en mi razones.
Voy a votar Sí en el plebiscito
Por simple coherencia a mis principios, porque no será posible una Colombia para mujeres putamente libres si no hay construcción de paz.
Hay quienes dicen que votar por la paz es un acto de fe y tienen toda la razón, el papel puede con todo y existe la posibilidad de que no se cumplan los acuerdos. ¿Cuál es el miedo? Si los acuerdos no se cumplen se retomará la guerra, es simple lógica.
Hemos vivido en guerra más de 50 años, hemos apostado a esa guerra, nos hemos comido el cuento de que no podemos vivir en paz y hemos pagado todos los impuestos a la guerra y sin tatareo hemos derramado toda la sangre de niñas, niños, hombres y mujeres que ha demandado De paso hemos aceptado sus violaciones sexuales, sus abusos laborales, sus imposiciones de terror tanto del estado como de las guerrillas.
Yo no soy cobarde; yo decidí que por encima de todos mis miedos voy a apostarle a la paz. Que puede el Elntomarse el país como cuando las FARC lo hizo después de la desmovilización del M-19 es algo que todas las personas sabemos; y no solo el Eln, también el resto de bandas delincuenciales y el narcotráfico. El asunto es que la paz no se construye con miedo sino con gallardía y hay que superar todos los obstáculos para tejer paz y uno de ellos es pensar que la guerra se acabará con más guerra.
Con este acuerdo ganamos más de lo que podemos perder, sobre todo en términos de minorías. Por primera vez se ve un acuerdo político donde las mujeres somos protagonistas de la historia de Colombia. Lo que soy yo no voy a dejar que entre el diablo y escoja. Voy a votar y voy a asumir la responsabilidad de mi voto y las invito a todas hacer lo mismo; voten Sí, o voten No, solo voten en honor a su derecho ganado por la lucha de mujeres. Me refiero al derecho al voto. Solo voten, mujeres, solo voten; porque cuando no votamos escupimos sobre la tumba de todas las mujeres que nos dieron el derecho político a decidir sobre el país. Nunca les diré qué hacer ni cuál postura tomar; su fuero interno lo respeto -solo opinaré y defenderé lo que creo. Votar No al plebiscito no es coherente con la búsqueda de mujeres putamente libres.
Colofón.
Puedes decir que soy un soñador,
pero no soy el único.
Espero que algún día te unas a nosotros,
y el mundo será uno solo.
John Lennon – Imagine
* Ideóloga feminismo Artesanal