Siempre he detestado el celular porque he visto que en Colombia, aunque es una herramienta de trabajo muy útil, sirve también para que lo atraquen y lo maten, para que tumben al que se atreve a hacer transacciones por este medio, para hablar carreta y perder tiempo y dinero, para que los ricos sean extorsionados desde las cárceles, para que la gente pobre se quede sin comer por pagar un servicio que creen que les da “caché” y para perder una comunicación real con familiares y amigos y por ello aguanté unos 20 años sin comprar uno.
Me vi obligado a hacerlo a finales del 2014 porque el editor de un libro que escribí sobre la historia de la Selección Colombia se desesperó y me obligó a conseguirlo para tener fácil comunicación, pero cinco meses después me he dado cuenta de que además también sirve para enloquecer a cualquiera cuando el servicio es malo, cuando de golpe se queda sin poder llamar a pesar de que se ha pagado por anticipado puntualmente y aún más cuando trata de que solucionen el problema, o de hacer un reclamo, o deponer una queja… Eso es absolutamente imposible.
No sé si lo que me pasó en cuatro días en los que “me quedé sin minutos” es para reírse o para llorar por tanta mentira, o ineficiencia, o incapacidad, o burla descarada, o mala fe de la empresa Tigo. (Me dicen que con las otras empresas ocurre lo mismo y hasta es peor).
La última llamada que pude hacer la semana pasada, el viernes 29 de mayo hacia las cinco de la tarde, fue, desafortunadamente, para que le contaran a una de mis hermanas que su esposo había muerto. Unos minutos más tarde, cuando traté de comunicarme con familiares y amigos para informarles de lo ocurrido me encontré con que el celular sólo servía para que me dijera algo así como “¿se quedó sin minutos..? Tigo te facilita la recarga por medio de la tarjeta de crédito…”Como no pago nunca con tarjeta por teléfono fui a un Café internet y recargué 5.000 pesos… Pero nada se arregló y el teléfono siguió con su misma cantaleta.
Llamé entonces al teléfono de la empresa y me encontré con un asesor que simplemente me dijo unas 20 veces que yo había comprado un plan únicamente para datos y que no tenía derecho a llamar. De nada sirvió que le pidiera que comprobara las llamadas que había hecho, una de ellas esa misma tarde. Como una mula se “emperró” en decirme que simplemente no tenía derecho a llamar.
Unas horas después volví a comunicarme y ya otra asesora me reconoció el plan que había comprado pero me dijo que el problema se me solucionaría cuatro días después y sobre la recarga que había hecho me preguntó si tenía el recibo. ¿Alguna persona habrá pedido recibo por un recarga de cinco mil pesos?
Al día siguiente acudí a la oficina donde había comprado el teléfono y el plan y allí dijeron que, efectivamente, mi plan era con llamadas y datos, me contaron que no había gastado ni la mitad dela cuota de llamadas y hasta me aplicaron de nuevo la recarga. Me aseguraron que en 20 minutos todo volvería a la normalidad. Pero pasaron los minutos, las horas y los días y seguía en las mismas, sin poder llamar y con el mismo sonsonete en el dichoso aparatico.
El lunes primero de junio pude llamar de nuevo y me comuniqué por chat para poner una queja y para reclamar la devolución por el servicio que no tuve y entonces fue Troya. La asesora que me contestó me dijo que mi línea no estaba activa. Le conté que en ese momento estaba hablando con un amigo y que cómo se podía explicar que no estuviera activa? Como no tuvo ninguna explicación y fue pillada en la mentira, simplemente me desconectó.
Volví a insistir y la asesora Luisa Martínez (ya en esta ocasión me propuse grabar la conversacióny publico su nombre para evitar que se tomen represalias) me dio la dirección de internet en la que podía poner la queja. Lo hice pero fue imposible mandarla ya que no aceptaba la dirección de mi casa. Me volvió a pedir todos mis datos y entonces me dijo: “Rafael, le informo que validando en nuestro sistema no nos registra que usted sea la persona titular de la línea.” Ya según ellos quién sabe quién diablos era el dueño…
Le pregunté que entonces quién había comprado ese plan y me contestó que “eso es informaciónconfidencial de nuestra compañía.”
Como eso era absurdo le contesté que entonces por qué acá me llegaban puntualmente los recibos y entonces salió con otra perla: “Rafael, la línea 304………., no figura en nuestro sistema con algún plan.”
Ya me iba saliendo de casillas pero le escribí que por qué yo tenía un documento que me entregaron el sábado en la oficina de Tigo de Plaza de las Américas, a mi nombre y con mi línea, con mi cédula, en la que me reconocían 46 minutos por recursos no asignados y me salió con otra excusa estúpida: , “le informo que anteriormente usted nos estaba brindando un numero de línea diferente al que me acabó de informar”. Le dije que solamente mirara arriba y se diera cuenta si en algún momento había escrito un número distinto. Quizás apenada por la forma tan tonta como había tratado de engañarme y de buscar una justificación, me pidió que hiciera el reclamo por otro ordenador…
Sé bien que lo que me tienen que devolver es una suma ridícula pero no me parece justo que sigan engañando a millones de usuarios de esta manera tan sucia. He estado conversando con mis vecinos y todos han tenido problemas parecidos en los que les salen con justificaciones aún más demenciales. A uno al que le bloquearon la línea le dijeron que lo habían hecho porque el celular era chino y no había pagado los impuestos, como si fueran funcionarios de la Dian… Definitivamente este país es Macondo, en el que las compañías de celulares hacen lo que se les da la gana, obligan a sus asesores a mentir, “maman gallo” de lo lindo a sus suscriptores sin que nadie diga o haga nada porque saben que no tienen tiempo para ir a la Superintendencia de Industria y Comercio y que, por celular y por medios digitales, es imposible hacer la reclamación porque ellos se han encargado de cambiar algún dato para que sea imposible esa tarea.
Pero quizás hay aún otra explicación posible, bien malévola: ¿será que las empresas de telefonía celular ya no tienen manera de atender a más usuarios y tranquilamente le quitan el servicio a un buen número de personas para poder recibir las centenares de solicitudes que les hacen nuevos clientes, y que como han visto que las empresas de servicios públicos tienen que cortar el servicio de agua o de luz (por física necesidad), ellos pueden beneficiarse aplicando el mismo sistema y van dejando a sus usuarios con un aparato inservible que no produce más que rabia y desesperación?