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El drama de Kobane

08 de octubre de 2014 - 10:52 p. m.

Con el control de la tercera ciudad kurda en importancia en Siria por parte del denominado Estado Islámico se produce un cambio fundamental en la correlación de fuerzas entre el grupo terrorista y los miembros de la coalición liderada por Estados Unidos.

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El control de esta ciudad no sólo le permite acceso a la frontera entre Turquía y Siria, sino que facilitará el flujo de contrabando, lo cual entraña réditos económicos para el EI. Pero tal vez la consecuencia más grave para Occidente es que se evidencia la futilidad de los bombardeos para contrarrestar el avance del grupo.

Una dificultad mayor que experimenta la coalición internacional es que Turquía, aunque hace parte de la misma, se niega a participar en una operación militar en la frontera con Siria, por miedo a que se exacerben los ánimos independentistas de los kurdos, que se han expresado en buena medida a través del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), fuertemente combatido por Ankara en el pasado reciente.

Esto ha terminado por generar efectos dentro de Turquía, donde la población kurda se ha movilizado para exigir mayores acciones en defensa de los desprotegidos que han caído en manos del EI. Estos choques ya han dejado un saldo de 14 muertos, cifra que devela la gravedad de la situación y la forma como Turquía aún no halla su rol en la lucha contra el Estado Islámico. Ese titubeo ha facilitado el avance del EI.

La situación actual también demuestra el error craso de Estados Unidos, Turquía y algunos países europeos al decidir apoyar la insurrección en Siria para debilitar el poder de Bashar al Asad. Nada más favorable actualmente para el EI que un poder en Damasco desgastado luego de tres años de intensa guerra civil. Otra consecuencia que se desprende de dicho inexcusable yerro tiene que ver con el desinterés de Irán por unirse a la coalición, lo que afecta considerablemente la efectividad de la misma. Se sabe del gran poder de influencia que tiene Teherán en la población mayoritariamente chiita de Irak (aproximadamente un 60%) y la forma como esto constituye la clave para la contención del EI.

Mientras tanto, el drama humanitario en Kobane es inocultable. Con el control de la ciudad kurda, la cifra de muertos ya se eleva a 400, los desplazados suman 300.000 y los refugiados que han salido de Siria con destino a Turquía alcanzan los 180.000.

Mauricio Jaramillo Jassir** Profesor U. del Rosario.

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