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El uribismo en sus justas proporciones

09 de marzo de 2014 - 11:51 p. m.

Hoy, por fin, tenemos la inobjetable contundencia de la realidad: Uribe sacó más o menos el 17% de los votos al Senado, que le pueden llegar a dar 21 senadores, es decir, ni tanto como predijo Fabio Valencia ni tan poquito como auguró Armando Benedetti. Se podría decir que el uribismo llegó a sus justas proporciones.

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La verdad es que Álvaro Uribe se convierte en una fuerza de oposición fuerte en el Senado y muy débil en la Cámara de Representantes, en donde el uribismo es algo marginal. Como cosa curiosa, Uribe no fue arrasador en Antioquia y terminó salvándolo Bogotá. En las filas de la Unidad Nacional la cosa no fue la debacle que algunos auguraban para el conservatismo ni el triunfo apabullante del liberalismo.

La U pierde varios senadores, pero queda como una fuerza política que rompió su cordón umbilical con el uribismo y sobrevivió, lo cual es muy importante. Cambio Radical, contra las predicciones de los malquerientes de Germán Vargas, sobrevivió y mantuvo su fuerza en el Congreso. El Polo y los verdes lograron sobrevivir también y mantener su presencia en el Parlamento.

El escenario que dejan estas elecciones es la de un uribismo fuerte que le hará oposición al presidente Santos, de ser este reelegido, y una Unidad Nacional que se mantiene vivita y coleando, y con el músculo suficiente para seguir apoyando sin problema el Gobierno Nacional. La verdad es que la Cámara de Representantes será el escenario en donde el Gobierno impulsará o detendrá las iniciativas que el Senado no logre impulsar o detener, pues la Cámara de Representantes no sentirá una fuerte presencia uribista.

La conclusión es clara: Uribe logró canalizar una fuerza importante, pero no apabullante. Los partidos tradicionales fueron heridos, pero ninguno quedó muerto, todos lograron sobrevivir. El presidente Santos se quitó de encima el sirirí de que el país es mayoritariamente uribista y logró demostrar que hay más tendencias con las que puede construir la gobernabilidad de un eventual segundo mandato. La pregunta es si el resultado electoral afecta las candidaturas presidenciales. Es algo que veremos en las próximas semanas. Por ahora nada está cantado en esa materia.

Desde que el expresidente Álvaro Uribe anunció su intención de ir al Senado, en septiembre de 2013, se inició un proceso nacional de especulaciones y predicciones en donde fueron muy pocos los colombianos que se quedaron sin hacer una cábala sobre el número de senadores que elegiría el poderoso nombre de Uribe.

 

* Camilo Rojas, Estratega  político, docente de la Universidad del Rosario

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