SALIENDO DESDE ATRÁS DE UNA chabacana cortina azul en el garaje de su hogar de tres pisos aquí, en la segunda ciudad más grande de Myanmar, U Lu Maw se abrió paso hasta un escenario improvisado para hacer lo que mejor hace: contar chistes.
“No confío en el Gobierno”, vociferó al micrófono Lu Maw, de 66 años de edad, en inglés, en una noche de junio ante un público de extranjeros. “Los compadres —a ellos les gusta tomar las cosas sin pagar, como Jesse James. Es el descuento de cinco dedos”.
Si bien su atuendo es modesto —una tradicional falda envolvente, conocida como longyi, debajo de una camiseta roja grabada con la leyenda “Los Hermanos Bigote”, el nombre de su compañía de comedia—, Lu Maw suelta bromas que son oscuras y un audaz recordatorio de cómo fue la vida bajo décadas del opresivo dominio militar en Myanmar, antes conocido como Birmania.
El grupo, que ha estado activo durante más de tres décadas, es reconocido en el país por su sátira política, que sigue generando el riesgo de una condena en prisión para sus artistas, si se efectúa en birmano y en un sitio público. Desde 2001, los integrantes de la compañía han compartido su acto desde este garaje siete noches por semana para reuniones de casi 40 extranjeros, quienes pagan el equivalente de 10 dólares por persona.
Fueron chistes como el del descuento de cinco dedos lo que llevaron a dos de los tres artistas fundadores, U Par Par Lay y su primo U Lu Zaw, a un campamento-prisión de trabajos forzados durante cinco años, a finales de los años 90. Además, las actuaciones han continuado incluso tras la muerte de Par Par Lay, quien fue la madre de Lu Maw y la líder del grupo, hace dos años.
No fue sino hasta 2011 que el régimen militar, que había encarcelado a 2000 prisioneros políticos, con base en estimados, fue reemplazado por un Gobierno casi civil decidido a abrir el país. Muchos de esos prisioneros ya fueron liberados, aunque 169 de ellos seguían encarcelados hasta junio, con 446 activistas a la espera de juicio, según la Asociación de Asistencia para Prisioneros Políticos, grupo de derechos humanos en Tailandia.
Par Par Lay fue activista por la democracia y un ávido partidario de Aung Suu Kyi, actualmente la líder de la oposición del país. Participante de la violenta insurrección a lo largo del país a favor de la democracia en 1988, murió en agosto de 2013, a los 67 años de edad. La causa de su muerte nunca fue verificada, pero Lu Maw responsabiliza a una infección de riñón, causada tras beber agua contaminada durante años en dos campos carcelarios en el norte de Myanmar.
“Mi propio hermano falleció a causa de un asesinato del Gobierno, pero no sólo mi hermano: han muerto más de 2000 personas”, dijo, refiriéndose a prisioneros encarcelados por cualquier delito, cuya población total ascendía a decenas de miles. Con base en la Asociación de Asistencia, muchos de ellos sucumbieron a raíz de lesiones o enfermedades relacionadas con la prisión. (El pobre trato de Myanmar hacia sus prisioneros ha provocado duras críticas a lo largo de las décadas por parte de grupos por los derechos humanos).
Cuando los integrantes de la compañía de comedia empezaron a presentarse, actos como el suyo eran un elemento fijo en celebraciones y eventos públicos a lo largo de Myanmar. Más de 40 compañías itinerantes de Mandalay daban empleo individualmente a una mezcla de comedia apolítica y bufonesca y danza tradicional, conocidas en conjunto como a-nyeint pwe.
Sin embargo, el campo de compañías artísticas se saturó a grado tal que Par Par Lay y Lu Maw se dejaron crecer el bigote para diferenciarse (Lu Zaw usaba uno falso), y después buscaron romper los límites de la forma. Durante un evento por el día de la independencia en 1996 en la casa de Suu Kyi, Lu Zaw y Par Par Lay presentaron una variedad mucho más riesgosa de sátira ante más de 1000 de sus partidarios, burlándose de la junta.
“Ellos representan el desdén de grandes partes de la población hacia los generales y sus métodos para gobernar”, dijo Franz-Xaver Augustin, el director del Goethe-Institut, el centro cultural alemán, en Yangón, Myanmar.
En el espectáculo de junio, Lu Maw repitió el tipo de humor usado en la presentación de 1996. “Aquí no tenemos medicina y educación”, le dijo al público. “Todos mueren de hambre menos el Gobierno. A ellos les encanta tomar cosas. Así que cuando estén en Birmania, por favor no roben; al G obierno no le gusta la competencia”.
Lu Zaw, actualmente de 64 años de edad, dijo que la policía militar lo arrestó a él y a Par Par Lay más tarde en la noche de la presentación de 1996.(Lu Maw, quien no se presentó esta noche, no fue arrestado).
“Estaba aquí en la casa cuando ocurrió”, dijo. “La KGB llegó a tocar a la puerta esa noche y yo dije: Síganme”, dijo Lu Zaw en tono jocoso.
Fueron condenados a siete años de trabajos forzados por su acto, al tiempo que se prohibieron las presentaciones públicas de Hermanos Bigote en Myanmar.
De su tiempo en el campo de trabajo, Lu Zaw dijo: “Por la noche, estábamos todos costrosos por el trabajo, pero cada día antes de ir a la cama, los otros presos nos pedían que actuáramos para ellos y les mostráramos lo que le habíamos dicho a Suu Kyi”.Cuando Lu Zaw y Par Par Lay fueron arrestados, los Hermanos Bigote eran tan conocidos como defensores de la libre expresión que su detención provocó un clamor internacional de grupos por los derechos humanos, y de artistas de Estados Unidos como Bill Maher y Rob Reiner, así como una petición del minorista de cosméticos Body Shop que generó 3 millones de copias.
En parte como resultado de dichos esfuerzos, la condena fue reducida a cinco años y siete meses y, en julio de 2001, ambos se unieron de nuevo a Lu Maw y empezaron a ofrecer espectáculos cada noche desde su hogar para evadir la prohibición sobre actuaciones públicas.
Sin un cambio en la cúspide del Gobierno, los riesgos eran altos. De cualquier forma, se negaron a dar marcha atrás. Aún cuando oficiales de policía estaban apostados afuera de su casa, “los turistas y periodistas seguían llegando”, destacó Lu Zaw, explicando que la presencia de un público extranjero probablemente impidió que las autoridades aplicaran una dura represión nuevamente. La policía ya no es desplegada ahí.
Ahora, dos años después de la muerte de Par Par Lay, la compañía está integrada por los dos miembros sobrevivientes, sus esposas y otros cinco parientes. Su determinación a seguir desafiando al Gobierno, dijeron, es parcialmente un tributo a Par Par Lay, y actualmente presentan una versión actualizada de las mismas bromas que él creó y que siguen siendo bien recibidas en un país donde los militares siguen efectivamente en control.
“Antes de las presentaciones, mi corazón se siente realmente triste”, dijo Lu Zaw antes de la actuación de junio. “Pero, cuando empiezo a actuar, tengo que cambiar mi cara. Ahora, hablo sobre la historia de mi hermano y tengo que poner una sonrisa. Tengo que ser fuerte”.