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Entre rock y versos extremoduros

15 de diciembre de 2014 - 09:21 p. m.

Los alrededores de Corferias se cubrieron desde el viernes con varias carpas y personas formadas en fila, bajo la lluvia y el frío, con el fin de ser los primeros en ingresar el domingo al Gran Salón, sede del primer concierto en Colombia de la banda española de rock transgresivo Extremoduro.

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Con siete horas de anticipación, la hilera ya bordeaba dos cuadras de Corferias, y es que la boletería se vendió en tiempo récord, por lo que tuvo que abrirse una nueva etapa de venta días previos al concierto para que los fanáticos no se quedaran sin hacer parte de este derroche de energía.

Llegó la hora. Sobre las 5:30 de la tarde se abrieron puertas para dar paso a los cerca de seis mil seguidores de Extremoduro que esperaban impacientes por ver la puesta en escena de la banda. Empujones y agresividad acompañaron el ingreso del público convirtiéndose en una avalancha humana que logró saltarse los filtros de seguridad al igual que los protocolos de logística destinados para la organización del evento.

Una vez adentro, los fanáticos tuvieron que esperar una hora y media para que iniciara el concierto debido a problemas técnicos. Sobre las 8:10 p.m. se escuchó: “por el día ando siempre despistado, por la noche en sus brazos se me olvida, por el día voy ciego de lado a lado, por la noche casi todas de movida”.

El público se fundió en un frenesí entre guitarras eléctricas y la inconfundible voz de Robe, quien tuvo una especial simpatía con los asistentes, describiéndose como un filósofo incapaz de separar el alma del cuerpo, y entonando versos inmersos en canciones como Buscando una luna, Dulce introducción al caos, Si te vas, Jesucristo García, La vereda de la puerta de atrás, y Ama, ama y ensancha el alma, entre otras que hicieron parte del concierto de tres horas, sin telonero, que prendieron la fiesta en Corferias.

A lo largo del concierto se escuchaba cómo el público pedía a gritos Puta. Después de un corto intermedio Extremoduro le dio a sus fanáticos lo que querían: “que nada me interesa de alrededor y me subo a lo más alto de la locura, me encuentro a mi princesa hablando con la luna, echándose carreras a ver quién es más puta”, la gente enloqueció, un coro enardecido abrasó al Gran Salón, el piso retumbaba de tanta energía y se veía la satisfacción en los rostros de los integrantes de la banda. Un solo de batería remató esta anhelada canción exponiendo el gran talento del grupo musical que puso a bailar y a gritar a su fanaticada. El cierre estuvo a cargo del Camino de las utopías. Así lograron un concierto memorable y excepcional.

*María Mónica Falla

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