El crecimiento económico global fue del 3,5% en el último trimestre de 2013.
El año pasado finalizó la recesión en la Eurozona, se aceleró el PIB en EE.UU., el crecimiento japonés empezó a mostrar los efectos positivos de una política monetaria ultraexpansiva y las economías emergentes superaron el bache del verano.
En EE.UU., el acuerdo presupuestario para 2014-15 puede llevar el crecimiento más allá del 2,5% previsto. Sin embargo, el comienzo de la salida de la expansión cuantitativa está lleno de incertidumbres que pueden afectar las condiciones financieras globales, en particular en emergentes. Aquellas economías con mayores desequilibrios externos y más financiación a corto plazo, y sobre las que haya más dudas de política económica, son las que tienen más riesgo de frenazo de entradas de capital y ajuste. En todo caso, incluso las economías con mejores fundamentales y más integradas financieramente han de evitar la complacencia en sus políticas domésticas.
En Europa creemos que seguirán los avances en el refuerzo de la unión monetaria. Crecimientos cercanos al 1% y el 2% en 2014 y 2015 exigen mejoras de las condiciones de acceso a la financiación de gobiernos, empresas y bancos, y con ellos de los hogares. Un segundo elemento de riesgo en Europa es la posibilidad de acercarnos mucho a un entorno en el que la caída de los precios pueda llevar a una espiral de deflación y falta de crecimiento. Aunque ello sea un evento poco probable, el impacto y la persistencia de la deflación, como muestra la experiencia de Japón, aconsejan actuar de manera anticipada y suficiente en caso de riesgo, algo de lo que creemos que el BCE es consciente.
Finalmente, China es siempre foco de atención. A pesar de su balance externo acreedor y de las barreras que limitan el contagio financiero de potenciales riesgos domésticos, puede ser fuente de inestabilidad global si las medidas de freno del crecimiento del crédito producen una desaceleración económica intensa. Ello reduciría la demanda precisamente de algunas de las economías emergentes más vulnerables financieramente. Ese sería ya otro escenario.
Julián Cubero ** Economista jefe de escenarios económicos de BBVA Research.