El gobierno francés anunció que buscaría la aprobación de la Comisión Europea para el rescate de Credit Inmobilier de Francia (CIF), el cual le seguiría al rescate por 90.000 millones de euros que junto a Bélgica y Luxemburgo hizo del colapsado banco Dexia, que aún está en negociaciones con Bruselas.
El caso llega en mal momento para el presidente François Hollande, en el cargo desde mayo y quien hoy confronta una serie de problemas económicos, desde una ola de despidos industriales hasta la solución a un vacío de más de 30.000 millones de euros en las finanzas públicas el próximo año.
La principal estrategia para superarlo ha sido aumentar en 7.200 millones de euros los impuestos de la población más rica y de las empresas. Su equipo de gobierno espera reducir el déficit a 4,5% del PIB para final de este año y a 3% del PIB para 2013.
La preocupación más acuciante que ha generado el colapso de CIF, que les presta la mayoría del dinero a hogares con bajos ingresos, es que se generen disrrupciones más profundas en un mercado inmobiliario que ya fue golpeado por una escasez de nuevos permisos de construcción para viviendas de bajo costo.
Pierre Moscovici, ministro francés de Finanzas, dijo en un comunicado que el gobierno había aceptado una petición por parte de CIF para que le garantizara que le permitiría “cumplir todos los requisitos” luego de que se le cerraran las vías de financiación en los mercados.
Aún no se ha dado una cifra con respecto al tamaño del rescate, pero un alto funcionario dijo que sería menos que el de Dexia, que implicaría una compra planeada del 40% de las acciones.
40.000
millones de euros suman los pasivos del banco Credit Inmobiliare de Francia, que debe cancelar 1.750 millones de euros en octubre.