El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Globalización bilateral

24 de marzo de 2015 - 11:00 p. m.

Hay dos factores claves, no los únicos, en la larga expansión global que terminó con la crisis de 2008-2009. El primero, el aumento de la deuda hasta niveles a la postre insostenibles en las economías avanzadas.

PUBLICIDAD

El segundo, el dinamismo del comercio internacional de bienes y servicios, que desde mediados de los años 80 crecía a un promedio anual de 7%, tres puntos más que el PIB. Sin embargo, desde 2008 el comercio crece mucho más lentamente, sólo 3%, con un PIB mundial que se ha frenado menos de un punto porcentual. ¿Ha supuesto la recesión de 2008 un cambio persistente en el proceso de globalización de los intercambios comerciales? Parece que no, hay factores de impacto más profundo.

Otro elemento es el de unas políticas comerciales que tienen más difícil lograr reducciones adicionales de tarifas a la importación, ya bajas en general, o sin los incentivos apropiados para llegar a acuerdos multilaterales en el seno de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Los acuerdos bilaterales o regionales, más factibles, recogen el desarrollo de cadenas globales de valor que van más allá del flujo físico de bienes o de la transacción de servicios y que requieren de más facilidades que la de la tarifa en frontera. Para su impulso se necesita de unas reglas de juego equilibradas entre áreas económicas distintas, tanto más importantes, además, cuanto mayor es el desarrollo de las economías. Este es el porqué de la negociación entre EE.UU. y la UE para alcanzar un acuerdo de libre comercio, un asunto importante porque la eliminación de barreras comerciales produce ganancias de bienestar en el largo plazo, mayores cuanto más amplios sean los cambios y los sectores y economías afectados.

*Julián Cubero

Conoce más
Ver todas las noticias