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Gramalote y la mediocridad del Fondo Adaptación

13 de diciembre de 2015 - 09:00 p. m.

Esta es una historia de promesas incumplidas.

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 Y de insomnios. Empieza con una falla geológica y una temporada de lluvias. Mientras millones de colombianos preparaban la navidad, los habitantes de Gramalote, Norte de Santander, veían cómo sus pertenencias iban desapareciendo, tragadas por la tierra y por el afán de evacuar lo que alguna vez fue un pueblo. “Las casas se abrían por completo, botaban vapor, ruido, rugían como si tuvieran algo allá adentro”, recuerda Victor Lazo, párroco de Gramalote. El 17 de diciembre se cumplirán 5 años de la tragedia. Aquel diciembre de 2010, los gramaloteros oirían por primera vez al Presidente Juan Manuel Santos prometer la reconstrucción de su pueblo: quedará mejor que antes, dijo entonces.

No alcanzaría el espacio de esta columna para tratar de explicar la lista de errores, mediocridades y chambonadas que en estos años ha padecido el intento de cumplir la promesa de reconstruir un pueblo de 5000 habitantes. Diré, sí, que la primera gran responsable es Beatriz Uribe, entonces Ministra de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial (ministerio que luego se dividiría en dos). 8 meses después de la falla geológica, ella anunciaría en una ceremonia exagerada y folclórica, que el lote seleccionado para la reconstrucción sería Pomarroso. Luego, cuando el gobierno crea el Fondo Adaptación, encargado de atender a los territorios afectados por las lluvias del 2010, la responsabilidad pasa a manos de Cecilia Álvarez, primera gerente del Fondo. Ella, ante la alerta de algunos expertos, descartaría Pomarroso y elegiría un nuevo y definitivo lote: Miraflores. El afán mediático de la señora Uribe costó, al menos, dos años en este proceso.

Esta semana, cuando se cumplen 5 años, los gramaloteros recuerdan las palabras del Presidente Santos en febrero de este año. Aquel día, después de pedir perdón (una vez más) por las demoras, dijo que si antes de finalizar el 2015 no estaban muy avanzadas las obras, tendrían que irse varios funcionarios, entre ellos el entonces Ministro Néstor Humberto Martínez. Luego, en Cúcuta, Martínez prometió que antes del 31 de diciembre se entregarían las primeras casas. Pues bien, nada de eso ocurrió: ni el pueblo está cerca de entregarse, ni hay renuncias, ni hay casas terminadas. El viernes pasado, Santos estuvo de nuevo en lo que algún día será el nuevo Gramalote. Volvió a hablar de la entrega de las 1000 casas, felicitó al Fondo por los avances en la carretera, el acueducto y la alcaldía. Nadie le recordó que, según sus propias palabras, ya debería estar redactada la renuncia de Germán Arce, Gerente del ineficiente y mediocre Fondo Adaptación.

Pero muchos gramaloteros creen que el pueblo no estará listo antes de 2 años. Jimmy, que tenía con su esposa una casa en el antiguo Gramalote, ya dejó de creer en las promesas del gobierno. En la última visita, hace unos días, Santos dijo que el retorno de los habitantes debería iniciar a mediados de 2016. “Es muy improbable, es que sí hay unos avances en la carretera y en el acueducto, uno ve maquinaria, obreros, pero ni una sola casa, nada”, dice Jimmy. Lo mismo cree el párroco Lazo, que no entiende cómo después de 5 años hay tan poco para mostrar. Recuerda el día que oyó a Santos diciendo que Gramalote no lo dejaba dormir. Sí, fue en enero del 2014. Pobre Presidente, que sufre de insomnio hace dos años. Tal vez la renuncia del señor Arce le ayude a conciliar el sueño.

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