En su columna dominical, Eduardo Sarmiento critica la propuesta de buscar socio o vender la participación del Distrito en ETB. Arguye que sus pérdidas en 2015 dependen del cambio a normas contables NIIF, que la empresa es competitiva y que revelar sus pérdidas causa un detrimento.
El debate de Sarmiento, miembro de la anterior junta de la ETB, es bienvenido, ya que no se hizo hace tres años cuando contrataron nueva fibra óptica, TV y celulares por $2,1 billones -monto igual al patrimonio de la empresa-, ni en 2015 cuando la descapitalizaron medio billón, repartiendo dividendos.
Los resultados del año pasado son pobres, con o sin cambios de las NIIF. Los publicamos luego de que Fitch redujera la calificación de crédito de ETB por un deterioro en rentabilidad y el consumo de medio billón de pesos de la caja, que es el mismo bajo cualquier norma contable. La ETB no fue rentable en 2015, por el contrario, dio pérdidas de $37 mil millones, pues el gasto creció 30 % y los ingresos sólo 3 % (la nómina subió 24 %, el número de ejecutivos, 18 %). Esa pérdida se ocultó con un supuesto ingreso de $120 mil millones por intereses sobre pleitos aún en curso, artificio dudoso bajo cualquier norma contable, que ocultaba la real situación de la ETB y hoy sorprende a la opinión pública.
Presentar la información que exige la ley, discutirla francamente y considerar una participación privada no reduce el valor de la ETB. Al contrario, lo incrementa: el precio de la acción en bolsa viene subiendo desde diciembre cuando la anterior administración anunció su salida. Una leve caída cuando Fitch bajó la calificación se corrigió en los días siguientes cuando explicamos los resultados y planteamos medidas de ajuste.
Para inversionistas sofisticados, la verdadera situación de ETB no fue sorpresa, como lo demuestra su valor en bolsa. Además, los posibles socios o compradores pueden estimar este valor aún más precisamente. Es decir, los inversionistas ya habían “descontado” la cruda realidad.
Además, corrijamos algunas imprecisiones. No afirmamos que la empresa valga $2,2 billones; ese es el valor de su patrimonio, punto inicial para cualquier valoración. En bolsa valía $1,8 billones al final del año pasado, brecha que se empezó a corregir y cerraremos con mayor esfuerzo comercial y austeridad. El ingreso de nuevos productos en 2015 no fue la mitad del total, como afirma Sarmiento, sino el 6 %. En resumen, al público se presentó una visión optimista de la empresa, que no creyeron los profesionales, como demuestra el precio de la acción. Y plantear una posible participación privada valoriza a ETB, que es obligación de cualquier administrador, así algunos críticos -por sus convicciones ideológicas- lo consideren una herejía.
Presidente de la ETB.