Una de las variadas críticas que ha recibido al llegar al cargo el nuevo primer ministro italiano, Matteo Renzi, es lo poco creíble que resulta su intención de aprobar una reforma al mes, lo que lo colocaría como un recién llegado que desconoce las complejidades de la política real. Y, sin embargo, la urgencia de plantear reformas, y sobre todo implementarlas, es patente y está bien identificada por Renzi, dado el declive relativo de Italia en los últimos 25 años frente al resto de la Eurozona. Desde 1990 hasta hoy, el PIB real per cápita ha subido solamente un 10% en Italia, lo que refleja un crecimiento de la productividad muy bajo, cuando los de Alemania y Francia (que no son modelos precisamente de un milagro económico) lo han hecho en 29% y 23%, respectivamente.
El calendario del gobierno es sencillo: reforma política en febrero, del mercado de trabajo en marzo, administración pública y burocracia en abril, sistema impositivo en mayo, reforma judicial en junio. Existe un consenso generalizado en Italia de que el primer paso es propiciar gobiernos estables a través de la restauración de un sistema electoral mayoritario, tal y como se está debatiendo estos días; sin embargo, mientras no se reduzca el poder del Senado (lo que podría llevar un año al menos) no estará garantizada esa estabilidad.
En el resto de la agenda destacan las reformas laboral y fiscal. En el mercado de trabajo el problema central es la dualidad, con protección muy elevada solamente para algunos trabajadores, y un sistema de protección del desempleo anticuado. La reforma fiscal deberá enfrentarse al enorme fraude fiscal y racionalizar los impuestos, reduciendo aquellos que gravan el trabajo y la inversión y aumentando otros. La tarea del nuevo gobierno es difícil, dada la extensión y complejidad de las muchas reformas que hay que acometer para reavivar el crecimiento, en un contexto, además, de fragilidad política similar al del anterior gobierno. Es un trabajo de largo plazo, pero en cualquier caso un impulso reformista centrado en la implementación es bienvenido.
*Miguel Jiménez González-Anleo
Economista jefe para Europa de BBVA Research.