Los mayores impactos sobre la dinámica de producción y transporte de alimentos de las protestas campesinas y de transportadores se observaron en los departamentos de Boyacá, Cundinamarca, Nariño, Caquetá, Casanare, Cauca, Huila y Putumayo.
De estos, se destacan Boyacá y Nariño, los cuales generan en promedio el 9,2% de la producción agrícola en Colombia y en donde se ha registrado el mayor número de vías bloqueadas.
Particularmente, Nariño y Boyacá son departamentos que producen alimentos de clima frío; esto se encuentra en línea con los incrementos de precios registrados en el Sistema de Información de Precios (Sipsa) del DANE. En esta medida, se evidenciaron alzas significativas en la cotización de la papa (+23,96%), la zanahoria (+22,75%), el pepino cohombro (+37,29%), entre otros, como promedio en todo el país.
Por tanto, el incremento de los precios por los paros tiene un efecto directo sobre el grupo de los alimentos perecederos, los cuales registran una ponderación aproximada del 3,88% dentro del IPC total.
Nuestro escenario central era de una inflación mensual de 0,10% en agosto. Sin embargo, con el choque estimado de los paros, podría ubicarse entre 0,14% M/M y 0,17% M/M.
El comportamiento histórico de los precios de los alimentos en el marco de las diferentes protestas relacionadas con la producción y el transporte nos permite evidenciar que durante el mes de paros se registra un incremento de la inflación. No obstante, luego de finalizados dichos eventos, los precios tienden a normalizarse.
Este hecho se explica porque los paros son choques temporales de oferta. Por tanto, luego de su finalización, la producción de alimentos represada se libera, sumándose a la que normalmente se transporta a los centros de abastos, presionando a la baja los precios.
Finalmente, dado que consideramos que el choque alcista de los paros sobre los precios de los alimentos es temporal, mantenemos nuestra proyección de una inflación de 2,50% A/A hacia el cierre del año.
Luis Acevedo** Analista macroeconómico Serfinco.